El sacrificio… una de las escenas más dramáticas del Antiguo Testamento, el momento donde Dios le pide a Abraham que sacrifique a su propio hijo Isaac.

El sacrificio… una de las escenas más dramáticas del Antiguo Testamento, el momento donde Dios le pide a Abraham que sacrifique a su propio hijo Isaac.
Está historia fue conocida universalmente como "El Sacrificio". La sumisión de Abraham a la voluntad de Dios incluso con la decisión tomada y casi ejecutada de sacrificar a su propio hijo.
El presidente Macri ha tomado la decisión de sacrificar a su propio proyecto político (la reelección) con el objetivo primordial de completar su mandato presidencial.
¿Qué entendió Macri con mucho dolor? Que tenía que elegir entre seguir en campaña con una situación de inestabilidad extrema o entrar en modo gobernabilidad, garantizando llegar a la meta. El mismo Macri se lo explica con los micrófonos apagados a ministros y amigos: "Aterrizaje suave".
¿Por qué hablamos de un sacrificio?
Macri entregó las últimas 2 banderas que le quedaban. Simplemente porque no tenía otra alternativa ¿Por qué no tenía otra? Porque al ritmo en el que veníamos, el Banco Central se quedaba sin reservas antes del 27 de octubre. La única manera de evitarlo era poner un tapón a la salida de dólares.
Macri tenía que elegir el mal menor.
Eligió lo primero, ese fue su sacrificio.
¿Cuál fue la paradoja de todo esto? Que el gobierno de "Cambiemos" le terminó haciendo todo el trabajo sucio al posible futuro gobierno kirchnerista:
Se refiere al Ministro de Economía de Duhalde que hizo una mega- devaluación saliendo de la convertibilidad y llevando el dólar de $ 1 A $ 3 y encima subiendo las retenciones al campo.
Le hizo todo el trabajo sucio al próximo presidente, que se llamó Néstor Kirchner.
Pasando en limpio: Macri va a dejar un país con la macroeconomía medianamente ordenada y con la microeconomía prendida fuego. Pero lo que se asegura con estas medidas dolorosas es llegar a la meta.