La idea se basa en un informe de la OMS publicado el 5 de enero y elaborado por el Grupo Estratégico Asesor de Expertos (SAGE por su denominación en inglés como Strategic Advisory Group of Experts on Immunization), sobre la utilización de la vacuna de Pfizer. Ahí, bajo uso de emergencia, se propone "postergar la administración de la segunda dosis permitiendo una mayor cobertura inicial de la población".
“Los países que experimentan situaciones epidemiológicas excepcionales deben considerar postergar por un corto período la administración de la segunda dosis, como un acercamiento a la maximización del número de individuos beneficiados con la primera dosis mientras el suministro de vacunas continúa aumentando”, dice el informe.
En el caso puntual de Pfizer, se plantea que el lapso sea extendido a 42 días (es decir, seis semanas). La OMS, sin embargo, plantea la necesidad de que los países se aseguren que los ajustes que se hagan en el cronograma "no afecten la probabilidad de recibir la segunda dosis".
Si bien la OMS recomendó esto para la vacuna de Pfizer no queda claro cómo se aplicaría esto para la vacuna rusa. Distintos especialistas plantearon dudas sobre la efectividad de este diferimiento, al no conocerse datos certeros de la eficacia de esta vacuna en un esquema de este tipo.