Ex precandidata a intendenta de La Plata en 2019, la dirigente es además la esposa de José Albistur, ex secretario de Medios del kirchnerismo y propietario del departamento de Puerto Madero en el que vive Alberto.
A Santoro también lo une con el Presidente una relación de amistad. El dirigente radical solía visitarlo en Puerto Madero y sólo una interna con el PJ capitalino impidió que accediera a un cargo de alta responsabilidad en el Gobierno. Hoy es legislador porteño y asesor ad honorem de Alberto Fernández.
De alto perfil en los medios, Santoro suele ser destacado en el núcleo duro kirchnerista (incluso por la propia ex presidenta) a raíz de su defensa del Gobierno, y sus duelos dialécticos con la oposición y los medios.
“Tengo el deseo, pero eso deben definirlo Alberto Fernández, Cristina (Kirchner) y (Sergio) Massa", aclaró Santoro este domingo, en declaraciones a Radio El Destape, sobre la posibilidad de ser candidato.
Para la Ciudad el oficialismo también busca impulsar a Cecilia Nicolini como número 2 de la lista, pero la negociadora del Gobierno en la compra de vacunas no se mostró interesada. Otro que aspira a renovar su banca es el histórico Carlos Heller, aliado de Máximo Kirchner en la elaboración del proyecto de impuesto a las grandes fortunas.
En el Patria lo dan como número puesto para el tercer lugar de la lista; si se confirma la candidatura de Santoro, el segundo puesto debe ser para una mujer. El trasvasamiento generacional.
¿Puede Santiago Cafiero ser candidato?
Mientras empuja estos nombres, Alberto resiste la demanda de un sector del Frente de Todos para postular a Santiago Cafiero, que tiene buena imagen en la provincia de Buenos Aires y que, en caso de ir al Congreso, dejaría vacante el codiciado sillón de la Jefatura de Gabinete, también conocido en las conversaciones del poder como la “botonera”.
Según pudo saber A24.com, Fernández entiende que sería un gesto de “debilidad” ceder a uno de sus alfiles; ese movimiento generaría un desbalance en la coalición. Por eso hará todo lo posible -así lo aseguran en la Casa Rosada- para que el ministro coordinador se quede donde está. En los laboratorios del Frente de Todos están muy pendientes sobre lo que se dice de las internas.
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Cafiero y Vizzotti, al frente de la gestión de la pandemia.
A la vez, el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, anticipó que también hay “posibilidades” de que algún intendente del conurbano sea candidato. Lo que abre el juego para el lomense Martín Insaurralde -número puesto en todas las elecciones- y Mariano Cascallares, de Almirante Brown.
La mención a Insaurralde no se limita a esa lista porque también están quienes lo ven como posible reemplazo de Cafiero en la Jefatura de Gabinete. Teniendo en cuenta la sociedad reciente del lomense con Máximo, de quien es el principal sostén para la llegada del camporista al PJ Bonaerense, no puede descartarse ninguna posibilidad.
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Insaurralde y Tolosa Paz. Ambos suenan para encabezar listas.
Otros intendentes que podrían aparecer como candidatos son Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas, y Ariel Sujarchuk, de Escobar, otro radical K surgido de Franja Morada y que luego abrazó la causa “Nac&Pop”.
¿Qué lugar pueden tener los dirigentes sociales en las listas?
También está el reclamo que hacen, por abajo, los gremios y los movimientos sociales, actores clave en su rol de “dadores de gobernabilidad” y que buscan ser recompensados con lugares en las listas del oficialismo.
Mientras los sectores aliados de la CGT y el moyanismo esperan por sus bancas, las organizaciones se muestran activas en medio de las negociaciones. Es el caso de Daniel Menéndez, subsecretario de Políticas de Integración y Formación del Ministerio de Desarrollo Social y referente de Somos Barrios de Pie, que busca aterrizar en la lista de diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires con el apoyo del Movimiento Evita.
Como anticipó A24.com, la agrupación de Menéndez y el Movimiento Evita se fusionaron recientemente en un solo espacio para robustecer la base social del Gobierno y resistir, a la vez, el avance de La Cámpora en todas las estructuras de poder.
Justamente a causa de la alta influencia de los movimientos sociales en las esferas del Estado, especialmente en la cartera de Desarrollo Social, el ministro del área, Daniel Arroyo, ya habría pedido dejar el cargo para sumarse a la lista de candidatos y volver a la Cámara de Diputados, donde supo ocupar una banca por el massismo. De confirmarse, habrá sido una gestión que lucía promisoria y terminó fagocitada por los aliados de la calle.