"Trabajar con Nancy es un un sueño", cuenta Carla, y Nancy responde: "Hacía mucho que no nos veíamos, desde que habíamos trabajado en Montaña rusa. En realidad, yo me la crucé a Carla en un mismo lugar en dos situaciones diferentes: saliendo de un supermercado con mi hijo Luca (19) -de bebé- en brazos. Y después me pasó lo mismo con mi hija Morena (15), también muy chiquita. Capaz vos ni te acordás, Carlita. Carla: Sí, me acuerdo que nos cruzamos, pero como yo no había sido madre todavía no lo puedo "medir" con ningún hijo".
"Y años después nos encontraron teniendo que contar la historia de dos mejores amigas -casi hermanas- y ese desafío dependía mucho de nuestra química, la energía de la una con la otra, de la empatía. Algo que pasa o no pasa", agrega Dupláa.
Y finalizó Carla: "Teníamos la intuición de que iba a pasarnos, pero el día a día te puede llevar para cualquier lado y por suerte, nos llevó al mejor lugar".