Ya con 21 años, Mía también dio su testimonio y habló de lo que significó crecer sin la presencia paterna: “Recuero desde muy chica, cuando iba al jardín, recuerdo ver a mis compañeritos con madre y padre. Yo al principio no entendía por qué yo tenía sólo uno. Y después, a los 4 o 5 años, haberle preguntado a ella -su mamá- el nombre de él, nada más para saber”.
La joven remarcó que nunca sintió una ausencia afectiva gracias al esfuerzo de su madre. “Yo nunca lo necesité, porque ella hizo de madre, padre, todo junto. No me hizo falta. Sabía el nombre, pero no conocía su cara, no conocía su voz”, expresó.
Consultada sobre la posibilidad de conocerlo, explicó que siempre tuvo libertad para decidir: “Le habré preguntado a mis 15. Ella siempre me dijo que cualquier cosa que o quería saber, que le pregunte o si lo quería conocer, que ella me iba a acompañar, pero la verdad es que nunca me interesó”.
En otro momento de la entrevista, contó cómo se refiere a él actualmente. “Progenitor”, respondió sin dudar. Además, reveló que gracias a la exposición mediática reciente se enteró de un dato inesperado: “Me enteré que tengo un hermano…y conocí todo de él ahora, en la tele”.
La reaparición de Eduardo en el reality también le generó una fuerte conmoción emocional: “Apenas lo veo entrar me impactó. Me quedé en shock y después me agarró mucha bronca, y después mucho dolor de que había entrado a la casa. Que se exponga, como si una parte de él no existiera. La falta de interés”.
Para cerrar, dejó en claro qué fue lo que más la afectó de esta situación: “Esa falta de interés. El no nombrarme para nada. Hacer como si yo no existiera. Lo único positivo que rescato, que la estoy pasando tan mal, fue enterarme que tengo un hermano. Me gustaría conocerlo. A él no quiero conocerlo...al menos hoy, después no sé. A mi me afectó verlo y que no me nombre”.