También en 1968 y solo seis meses después de su debut en New York debutó en Buenos Aires, con una estupenda producción de Alejandro Romay y dirección de Román Viñoly Barreto. Su protagonistas fueron Raúl Rossi, Oscar Ferrigno, Myriam de Urquijo y Fernando Labat. La obra sucede en el desván de una vieja casa de tres pisos en Manhattan, Nueva York que denota un pasado próspero en la que los padres fueron ricos hasta la debacle económica de 1929. La casa pronto será demolida para dejar paso al mal llamado progreso y asegurar la frágil estabilidad económica de algunos de los herederos que quedaron. Sus personajes entonces irrumpirán en el ático de la infancia que está lleno de muebles y de recuerdos que son un testamento de un pasado mejor, o de un mundo gobernado por una memoria plena de felicidad pero también de lamentos y de remordimientos. El disco de las risas - una rutina típica de un vaudeville - determinará que una profunda tristeza y melancolía se conviertan en un momento luminoso pero aún así ambos mundos estarán destrozados por el final de esa velada.