A continuación el Padre Hernán López de Mercedes, en representación del Arzobispo Jorge Eduardo Scheinig, bendijo a los presentes y compartió unas emotivas palabras enviadas por este último destacando la importancia de esta iniciativa.
Luego el campo se vio invadido del amor y la ilusión de centenares de niños y adultos, en su gran mayoría viviendo por primera vez la gratificante experiencia de sembrar vida. Cada árbol nuevo fue plantado con mucho cariño, respeto y gran curiosidad especialmente de los más pequeños por saber cómo continuaría ese proceso.
Pasado el mediodía y habiendo finalizado la plantación, todos juntos compartieron una rica choripaneada antes de regresar a sus hogares con la enorme satisfacción de saber que este no habrá sido un día más en sus vidas, sino que cada uno habrá aportado su granito de arena para que el mundo que habitamos sea cada día un poquito mejor.