Este domingo, en La Peña de Morfi, Santiago Giorgini se refirió al dramático incendio que vivió hace tan sólo una semana en su hogar, mientras dormía junto a su esposa, y que le destrozó parte de la vivienda.

Este domingo, en La Peña de Morfi, Santiago Giorgini se refirió al dramático incendio que vivió hace tan sólo una semana en su hogar, mientras dormía junto a su esposa, y que le destrozó parte de la vivienda.
"Fue hace justo una semana, después del programa", comenzó diciendo. "Como cada como cada domingo, la rutina habitual es volver a mi casa, bañarme y acostarme un rato a descansar después de tantas horas de vivo", siguió.
"Quiero concientizar a todos, uno deja el lavarropas o secarropas funcionando, y se va a hacer otras cosas", reflexionó, tratando de llevar el mensaje de ser precavido con los artefactos en el hogar, hacia los televidentes.
Según las pericias el lavarropas tuvo un desperfecto mecánico, ya que se paró el motor, y a ello le siguieron una serie de desperfectos que llevaron a que todo se incendie en pocos minutos, sobre todo en un espacio con material inflamable como lo es un lavadero.
"El Capitán de Bomberos de la policía me dijo "Pelado estás vivo de p..."", recordó un poco entre risas, muy contento y agradecido de estar ileso y que sólo haya sido una anécdota para el olvido.
Santiago Giorgini, y su pareja, Juli León, contaron en sus redes sociales la dramática situación que vivieron el fin de semana cuando, mientras dormían la siesta, se incendió su hogar.
Al ser consultado por PrimiciasYa, el chef de La Peñá de Morfi (Telefe) decidió no hacer declaraciones, aunque agradeció el mensaje y sólo manifestó que "está muy bajón" por toda la situación.
En su perfil de Instagram, León compartió una profunda reflexión: “¡Estamos sanos y salvos! ¡Estamos vivos! Jamás imaginé que alguna vez tendría que escribir algo así”, expresó junto a una imagen donde se la ve con barbijo tomada de la mano del cocinero.
"Ayer a la tardecita el motor del secarropas se quemó, empezó a prenderse fuego y siguió propagándose; nosotros dormíamos la siesta”, relató y continuó: “Las chicas por suerte no estaban -haciendo referencia a sus hijas-, los vecinos gritaban y no escuchábamos nada. Santi de pronto se despertó aturdido, bajó, yo lo seguí. Todo era humo. No veíamos nada. Fue una pesadilla de esas de las que una se levanta empapada en sudor”, resumió y finalizó: “La vida es un regalo precioso. Gracias, Universo, por dejarnos seguir acá”.