Pero lo que vino después superó cualquier expectativa. Evelyn Botto no se conformó con mirar y fue directamente al punto con una pregunta que descolocó a todos: “Sí, pero ¿te podemos tocar la barba?”.
Aunque Mario intentó poner límites, la locutora no se dio por vencida. “No, no me pueden nada, no se toca nada”, respondió Pergolini. Sin embargo, Evelyn retrucó mirando al hombre en cuestión: “¿Sí? No, pero ¿por qué no? Pero no hables por él. ¿No te puedo tocar la barba?”.
En medio de la situación, Rada destacó que detrás de semejante aspecto había un trabajo de cuidado. “Bueno, es una barba trabajada, ¿eh? Es una barba trabajada”, comentó.
El conductor, entre sorprendido y avergonzado por lo que estaba ocurriendo, intentó disculparse con el espectador: “Te pido mil disculpas. No, esto no lo teníamos pensado”. Pero la situación ya no tenía vuelta atrás y Botto se acercó para comprobar personalmente la textura de la barba.
Mientras tanto, Rada lanzó una picante explicación sobre la actitud de su compañera: “El novio viaja mucho, por eso”. Al tiempo que Mario no dejó pasar la oportunidad y redobló la apuesta con otro comentario: “No, no está viendo al novio hace mucho”.
Finalmente, la locutora pudo tocar la barba y hasta se ocupó de que el hombre no se despeinara. “No te despeines. No, pero es una barba bastante tupida, la podés tocar”, expresó.
Pero Pergolini también quiso participar de la experiencia y terminó sumándose a la curiosa exploración. “Mirá, la quiero tocar. Dios mío, yo también quiero tocar un poco”, confesó.
Como si eso fuera poco, Botto fue por más y se interesó por otro detalle: el aroma. “¿Huele bien tu barba? No te quiero oler la barba, pero ¿huele bien?”, preguntó. En tanto, Rada sorprendió con una propuesta todavía más inesperada: “¿Yo puedo tocarte el pecho?”.
Después de comprobar la textura, Mario reaccionó con una expresión de asombro: “¡Uuuy, Dios! ¡Uh!”. Agustín encontró la definición perfecta para describir lo que había sentido: “Es un peluche”. Finalmente, Evelyn cerró el episodio con una particular conclusión: “Fue una gran experiencia. Gracias”.
Cómo terminó el insólito momento con el hombre de la gran barba que desconcentró a Mario Pergolini
Sin embargo, el insólito momento todavía tendría un último capítulo. De regreso en su escritorio, Mario Pergolini reparó en el bandoneón que tenía el espectador a su lado y descubrió que era músico. Botto, una vez más, quiso intervenir y preguntó si podía tocar el instrumento. Esta vez, el conductor fue mucho más terminante: “No, eso no, no, no, no, no, no, no”.
Entre bromas y explicaciones, Mario terminó reconociendo cuál había sido el verdadero motivo de su desconcentración durante toda la emisión. “Pero bueno, no era por eso. Me llamó la atención la ba... Todo el tiempo quería concentrarme y me voy a la barba todo el tiempo”, admitió.
Así, lo que comenzó como un comentario espontáneo terminó convirtiéndose en uno de los momentos más desopilantes de Otro Día Perdido, con Mario Pergolini completamente fascinado por la barba de un espectador y sus compañeros dispuestos a llevar la situación mucho más lejos.