El instante, espontáneo y sincero, dejó ver el profundo respeto y la admiración que Pergolini sentía por el Indio.
De qué murió el Indio Solari
El mundo del rock argentino se viste de luto. Este viernes 5 de junio falleció Carlos Alberto “Indio” Solari, a los 77 años, tras una extensa batalla contra el mal de Parkinson, enfermedad que él mismo había hecho pública en 2016. Su partida deja una huella imborrable en la historia de la música nacional.
Durante la mañana, según informaron en Desayuno Americano (América TV), se desplegó un operativo en su domicilio de Parque Leloir, donde los médicos confirmaron el deceso del exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. La UFI N°2 de Ituzaingó tomó intervención y, de acuerdo con las primeras pericias, no se hallaron causas ajenas al cuadro que venía enfrentando desde hace años.
El Indio había revelado su diagnóstico casi una década atrás, antes de un show en Tandil, en un gesto que conmovió a sus seguidores. Aquella noche, subió al escenario para hablar con total sinceridad sobre su salud y los cambios que atravesaba su banda. “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, el párkinson me está pisando los talones. Pero bueno. Así es la vida”, expresó entonces, dejando una marca de honestidad que lo caracterizó siempre.
Con el tiempo, volvió a referirse a su estado. En 2023, durante una entrevista con la radio española Mariskal Rock, compartió cómo convivía con la enfermedad: “Es lo que hay, hay que darle batalla. Me maltrata menos que a otra gente, porque uno tiene la posibilidad de hacerse tratar de la mejor manera, pero va progresando”.
A comienzos de este año, circularon versiones sobre un posible ACV, pero su entorno salió rápidamente a desmentirlo con un comunicado en redes: “La única verdad es que se está haciendo una serie de chequeos de rigor, por indicación médica, y que su salud está estable. Gracias por la preocupación. Lamentamos el susto innecesario, en un día donde la atención debería estar puesta en otro lado”.
La muerte del Indio Solari provoca una conmoción inmensa entre colegas, admiradores y generaciones que crecieron con su voz y su poesía. Su legado trasciende el tiempo y lo consagra como una de las figuras más influyentes y queridas del rock argentino.