"Desde lo físico me estoy mirando con más piedad. Antes era despiadada conmigo... Siento que tiene que ver con eso, yo sufrí mucho con el tema del cuerpo. Era otra tele pero era yo. Yo era la enferma, no le puedo echar la culpa a la tele, mi obsesión era estar perfecta. Pesaba 50 kilos midiendo un metro setenta y tres y lo único que miraba era la celulitis y las estrías. Me miraba al espejo y me odiaba. Y seguía con las pastillas. Ya no tenía que ver con ser gorda o flaca, cuando tenés cagada la cabeza... yo siendo que a la gente de nuestra generación nos han cagado bastante la cabeza", añadió Nazarena Vélez en la extensa charla con el ciclo que conducen Adrián Pallares y Rodrigo Lussich.
Sobre sus adicciones, Vélez se hizo cargo de las cosas que hizo y de haber consumido anfetaminas que casi la llevan a la muerte: "También hago mi mea culpa, yo no me quería un carajo, siempre quise laburar y cuanto más flaca estuve más laburo tuve. Sin querer nos criaron con una cierta gordofobia. Estar flaca significaba estar divina".
Y finalizó: "El otro día escuchando a Cris Morena con Jey Mammon nos damos cuenta de dónde venimos. Lo que quiere decir es que si no es Jey Mammon con todo el talento que tiene no te llama ni loca. No lo digo por Cris, que me parece una productora increíble, pero era así. Cuando empecé a modelar empencé con las pastillas. Había quedado para una publicidad y me dijeron: ´Divina, pero con mucha cola´".