“En muchas oportunidades, Jorge se olvidaba del concepto que tenía que expresar, hacía un sonido de gárgaras y agregaba con mucha soberbia: ‘Escuchame nena, porque no te vas a caminar’, y cuando estaba dada vuelta decía: ‘La gente a vos te mira por esto’ (señalaba la cola). Había una actitud de menosprecio y él no se hacía cargo de su error”.
Alan destacó que “en la primera temporada me banqué todo esto. A partir de la segunda, dije basta. Le comenté a que si seguía con esta mecánica lo iba a insultar en el segmento que se emitía en vivo. A partir de esa instancia, nunca más me molestó".
Una y otra vez, la “Tana” pone énfasis en esta circunstancia, “él maltrataba y menospreciaba, sobre todo, a la gente que se encontraba debajo de su nivel. Sofovich lo mandaba al carajo y el ‘Gordo’ ni chistaba. El, luego, empleaba esta misma mecánica como la ley del gallinero. Al hermano lo trataba de la misma manera. De una manera muy despótica, era como una especie de sirviente. Recuerdo que, en ese entonces, Tito vivía en una casa muy venida a menos en Avellaneda”.
“Después -agregó Alan- compartí en mi casa de Mar del Plata algunas cenas con Porcel y su pareja, Luisita Albinoni, de quien me hice muy amiga. Cenábamos los ravioles que hacía mi vieja. También fuimos a comer a algunos restaurantes de onda de ese entonces y Porcel devoraba la comida. Era impresionante verlo comer, tres o cuatro platos era lo mínimo”. (Crónica)