"Nunca pensé que tendría que involucrarme en una situación tan espantosa pero estoy orgullosa de haberlo hecho. Anoche, empezando la madrugada, mientras escribía en pleno silencio nocturno, los gritos de una vecina que pedía que no le peguen me sacó de eje. No lograba darme cuenta si los gritos venían de arriba o de abajo: me desesperé. Así como estaba, en camisón y descalza, salí al palier del edificio intentando descubrir de qué departamento venían los golpes y los gritos. Ante el silencio de la noche me animé a gritar bien fuerte exigiéndole que la suelte porque estaba llamando a la policía. Mi grito animó a la chica golpeada a gritar más fuerte y a abrir la puerta de su departamento. Grité más fuerte aún y eso hizo que se animaran un par de vecinos más a salir de sus casas y, por suerte, también se involucraron. La historia es más larga... llamamos a la policia, fue detenido. Al menos por un rato: lo suficiente para que la chica, después de temblar como una hoja y de no poder emitir palabras que se entendieran, pudiera sacar sus cosas del departamento y se fuera, post denuncia policial a un hotel", relató D'Amato.