“En los últimos capítulos hay mucha más amenaza de los caminantes [el término con el que se llama a los zombis en la serie] y de otros humanos que no han aparecido”, insiste Lincoln sobre lo que queda por ver esta temporada. “Es todo más movido, hay más acción, y no todo el mundo consigue vivir al final”.
La serie de la cadena AMC fue creada por el cineasta Frank Darabont (Cadena perpetua, La niebla), que dirigió el primer episodio, y se encargó de la supervisión de parte de la primera temporada hasta que fue despedido por no aceptar hacer una segunda el doble de larga (la actual) y con la mitad de presupuesto. “Prefiero no contestar sobre eso”, dice el protagonista, “porque es una situación en la que no tuve que ver. Se hizo a nivel ejecutivo, por lo que requiere una respuesta ejecutiva. Lo que sí diré es que 200 personas, a ambos lados de la cámara, han dado todo lo que tenían para hacer el mejor show televisivo posible”.
The walking dead tiene asegurada una tercera temporada que se estrenará el próximo otoño y cuyo rodaje comenzará en un par de meses. Los actores desconocen hacia donde van a ir sus personajes: “Los guiones están encerrados con seguro en una habitación de Hollywood ahora mismo. No los vemos hasta una semana antes de comenzar el rodaje”, asegura Lincoln, que dice fiarse por completo de Robert Kirkman y el equipo de guionistas. “Ellos están en Los Ángeles, con aire acondicionado, escribiendo. Nosotros estaremos en Atlanta, rodando, derritiéndonos”.
Lincoln reconoce no ser un seguidor acérrimo del género de horror: “De adolescente lo disfrutaba. Ahora por ejemplo no tengo nada de tiempo para el horror porno, de torturas y sangre. El horror, cuando está bien hecho, me gusta”. Habla de películas como Tiburón o Amenaza en la sombra para explicar el fondo de su serie: “Grandes personajes. Brillante. Terrorífica”. Para el actor, The walking dead es más aterradora por los personajes y su sufrimiento: “Es todo sobre amor, pena y pérdida. Eso es el terror. Si solo fuera de disparar a zombis y huir de ellos, no creo que el cómic de Kirkman llevara siete u ocho años publicándose”. Y Lincoln no habría sobrevivido ni un día.
Fuente: diario El País, de España.