Cuando se activa, el sistema despliega una difusión coordinada a través de medios de comunicación, redes sociales, organismos públicos, fuerzas de seguridad y plataformas digitales. El objetivo es multiplicar la circulación de información durante las primeras horas de búsqueda, consideradas decisivas para el esclarecimiento de estos casos.
Desde su implementación en 2019, la Alerta Sofía fue activada en ocho oportunidades en Argentina. Algunos de esos casos lograron resolverse rápidamente gracias a la amplia difusión pública, mientras que otros continúan abiertos y mantienen en vilo a la sociedad.
El caso más reciente volvió a poner el sistema en el centro de la escena. La desaparición de Agostina Madeleine Vega, una adolescente de 14 años vista por última vez en la ciudad de Córdoba, derivó en la activación de la Alerta Sofía a nivel nacional. Según pudo saber A24.com, en este caso la medida fue impulsada para ampliar la difusión de su imagen y de los datos de la investigación en todo el país.
La implementación del sistema permitió reforzar los pedidos de colaboración ciudadana, extender la búsqueda más allá de la provincia y coordinar acciones entre fuerzas de seguridad y organismos nacionales. El caso también reabrió el debate sobre la rapidez con la que deben activarse estos protocolos en situaciones de extrema urgencia.
Entre los expedientes que siguen vigentes aparecen además las búsquedas de Loan Danilo Peña, Guadalupe Lucero y la propia Sofía Herrera. En otros episodios, como el robo de una bebé en Salta o la desaparición de menores en Buenos Aires, la activación del sistema permitió fortalecer los operativos de búsqueda y contribuir a la aparición con vida de los niños involucrados.
El primer caso en el que se utilizó la herramienta fue el de Abril Caballé, una menor de 10 años cuya búsqueda movilizó a fuerzas federales, provinciales y vecinos de la zona. La activación marcó el debut operativo de un sistema que, desde entonces, quedó incorporado al protocolo nacional para situaciones de extrema urgencia.
A siete años de su creación, la Alerta Sofía se consolidó como uno de los principales instrumentos de búsqueda de menores desaparecidos en el país. Su lógica es simple: transformar a millones de ciudadanos en potenciales colaboradores de una investigación. Porque en las desapariciones infantiles, el tiempo suele ser el recurso más valioso y, muchas veces, el más escaso.