"Esa noche fuimos a cenar y me empezó a celar con el mozo. Decía que yo lo estaba mirando y cosas así. Me empezó a gritar y nos tuvimos que ir casi sin comer. De ahí nos fuimos a un bar y lo mismo...empezó a decir que yo miraba a otros chicos. La noche no daba para más y nos fuimos a su departamento", continuó. "Apenas entramos se volvió loco. Empezó a gritar y llamó a los de seguridad para decirles que el departamento estaba lleno de gente y que a esas personas las había entrado yo. Incluso, con una navaja en la mano, buscaba gente debajo del sillón. Los de seguridad llamaron a la madre y al padrastro, que también es su psiquiatra. Llegaron y lo medicaron", recordó. "No pasó una desgracia de casualidad. Es un tipo peligroso y en cualquier momento va a ocurrir una desgracia", vaticinó la joven, que después del episodio, radicó una denuncia policial por amenazas".