Intentando aprovechar esas últimas horas previas al parto para cumplir con sus compromisos, Yota fue del sanatorio a la radio y luego grabó un comercial:
"Cuando me desperté a las 4 para ir a laburar, obvio rompí bolsa después de todo el trajín. Llegamos al sanatorio a las 4 am y obviamente yo no estaba "preparada" para el parto (chicas ustedes me entienden no puedo ser tan específica). Recuerdo que vino la enfermera más senior para ese trabajo. Yo solo pedía shampoo porque no sé por qué se me instaló que varios días no me iba a poder lavar la cabeza después de parir. Lo que sí pasaban las horas, 1, 2, 3 y mi ginecólogo (Sandro Strubing) no venía porque estaba trayendo al mundo a otro niño", siguió contando.
Tras la llegada del médico, Yota decidió ir a cesárea para ponerle fin a los dolores que sentía y calmar la ansiedad de tener a su pequeño hijo en brazos:
"Para la cuarta hora de espera yo ya hice todo el trabajo de parto, mi hermano grabando con su celu mis contracciones cada minuto y Maxi ya pateando por todos lados adentro! En serio, es una mezcla de todos los dolores del mundo juntos pero sí que vale la pena! Llega Sandro y me dice: "Cómo viniste así (cara lavada y rodete), yo le dije a todos que vos sos mi paciente más churra". "¿Queeeeeee? ¿No ves que rompí bolsa? Estoy por parir, sacame a mi hijo yaaaaaa!" y así... A las 8 entramos a quirófano y todos los dolores se fueron cuando tuve en mis brazos al hombrecito más increíble del mundo", finalizó Yota.