"Los dueños de las empresas deben conocer las diferentes alternativas para llevar adelante la forma de transición que elijan. Estar siempre preparado para vender tu empresa es la mejor manera de proceder. Esto te puede permitir tener ofrecimientos inesperados de compra y que no se pierdan este tipo de oportunidades", destacó Gustavo e hizo hincapié en un pensamiento muy poco común en las generaciones grandes: estar preparado para vender la empresa.
"Cuando un dueño de empresa es fundador siempre piensa que su compañía vale mucho más que su precio real. Por eso es importante tener un proceso que nos permita valuar las empresas", indicó el consultor.
"En la vida hay un momento para cada cosa. Y uno de esos momentos es encarar una transición. Para las PYMES, lo mejor es estar preparado para esa instancia", resaltó el experto.
En otro tramo de la charla, subrayó que "la idea para un dueño de empresa cuando vende su compañía es generar otro proyecto que esté en línea con su carácter proactivo".
"Dependiendo del camino de transición que se elija, trabajamos con diferentes equipos de especialistas. Hay profesionales que se ocupan de empresas de familia", expresó Gustavo en ese sentido.
"Parte del trabajo es ver que la empresa esté bien preparada, que la sucesión esté bien preparada, y que los sucesores sean los indicados", resaltó.
Inscripción de protocolos familiares en la Inspección General del Justicia
A fines del año pasado, se publicó en el Boletín Oficial la Resolución General Nro. 19/2021 de la Inspección General de Justicia que autoriza la inscripción voluntaria de protocolos de empresa familiar que correspondan a las sociedades comerciales inscriptas ante IGJ.
El protocolo es un proceso de negociación familiar, dirigido por un consultor, que termina con un acuerdo entre todos los parientes para regular las relaciones entre la familia, la empresa y la propiedad. Los temas que se acuerdan son, por ejemplo, el manejo de los fondos, los sueldos y las ayudas a los parientes, la incorporación de los familiares, el desempeño de los cargos, la profesionalización de la empresa y las reglas para la sucesión en la propiedad y en el liderazgo de la empresa al pasarse a la siguiente generación.
Según la propia resolución de la IGJ, el objeto de la inscripción es permitir que terceros conozcan su existencia y alcances, pero deja expresamente establecido que la inscripción no le otorga presunción de conocimiento ni legalidad al protocolo ni a sus cláusulas.
El protocolo cumple la función de ser un importante instrumento de profesionalización y de prevención de conflictos, lo que le sirve a la empresa para garantizar su fortalecimiento y continuidad en el tiempo.
Además, al prever su inscripción en el Registro Público de la I.G.J., permite a las empresas familiares enviar un mensaje al mercado indicando que tiene hechos sus deberes, que están profesionalizadas, y que ningún eventual conflicto intrafamiliar podrá alterar su continuidad ni el cumplimiento de sus compromisos con proveedores, clientes y personal.