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De UNSAM a Harvard: la historia del argentino que lucha contra la contaminación plástica

Jerónimo Batista Bucher, con apenas 25 años, está activo para mejorar el medio ambiente. Qué es el proyecto Henko, que lidera, y por qué quiere hacerlo crecer.
Rodrigo Porto
por Rodrigo Porto |
A los 25 años lidera el proyecto Henko

A los 25 años lidera el proyecto Henko, cuya finalidad es utilizar la ciencia y la tecnología para producir elementos desechables o de un solo uso. (Foto: Argentina Siempre) 

Jerónimo Batista Bucher descubrió de manera temprana cuál es su objetivo en la vida: aportar toda su energía, creatividad y talento para mejorar el medio ambiente.

Con solo 25 años de edad, lidera un proyecto denominado Henko, cuya finalidad es utilizar la ciencia y la tecnología para producir elementos desechables o de un solo uso, sin contaminar a la naturaleza, y que estos se vuelvan de uso cotidiano.

Como sucedió con su creación previa, Sorui, la búsqueda es manufacturar de forma masiva vasos descartables biodegradables.

Trayectoria de vida

Bucher fue seleccionado por Harvard en 2019 como parte de los 100 líderes del futuro, cuando tenía solamente 22 años.

En 2021 formó parte de un documental de National Geografic en el cual se detalla la campaña que lidera en el país con el objetivo de disminuir el consumo de plástico.

A partir de sus estudios de orientación técnica en tecnología de la comunicación y la licenciatura en Biotecnología en la Universidad de San Martín (UNSAM), lidera el equipo de Henko aprovechando los laboratorios de la casa de altos estudios para perfeccionar los diferentes desarrollos que realiza.

Asimismo, es uno de los principales impulsores de la campaña Argentina No Descarta con la cual busca bajar el consumo de plásticos de un solo uso a nivel nacional mediante la implementación de una regulación progresiva del uso de estos elementos -y que a día de hoy cuenta con más de 80.000 firmas en la plataforma Change.org-.

Impulso de una idea

“En 2019 me contactó Harvard junto a otros 100 jóvenes en líderes del mañana, me terminaron nominando. Tuvimos clases con premios Nobel y fue una experiencia tremenda”, relató Batista Bucher en el comienzo de la charla con SOMOS PYMES.

Fue “un honor la distinción y, además sirve como estímulo para seguir abordando los temas en los que me estoy involucrando como lo ambiental, residuos, crisis climática y puedan seguir tomando fuerza”, reconoció.

El primer paso en su carrera fue desarrollar Sorui, un vaso descartable el cual una vez utilizado puede tirarse como basura biodegradable.

“Sorui se basó en máquinas de vasos biodegradables. Cuando estaba terminando la escuela secundaria empecé a cuestionar el tratamiento de los residuos plásticos. Pensar que es algo tan cotidiano, y a su vez no lo registramos”, ilustró el emprendedor.

“Estaba en el pasillo de la escuela y veía al lado del dispenser de agua, un tacho, que terminaba rebalsado de vasos de plásticos, que se usaban solo para un trago de agua”, recordó el experto.

Y remarcó: “La contaminación plástica está en todos lados; los materiales tardan cientos de años en biodegradarse y nunca se reintegran a los ciclos de la naturaleza. Encima, con el tiempo se van convirtiendo en micro plásticos. Eso termina en el agua que tomamos, en nuestros alimentos, en el aire que respiramos”.

Impacto real

“Estudios demuestran que estos micro plásticos están en nuestra sangre, pulmones. A nivel global, está de forma oblicua desde lo más profundo de los océanos, desde la Fosa de las Marianas hasta el Monte Everest y la Antártida”, alertó Batista Bucher.

“Necesitamos empezar a frenarlo de raíz, el descarte de nuestros materiales plásticos. Los usamos durante segundos pero tienen una vida útil eterna”, subrayó el creador de Henko, en ese sentido.

“A raíz de esto, empecé a trabajar en una alternativa que pudiera tener esa misma funcionalidad pero evitando ese residuo tan nocivo. Investigué sobre materiales de base biológica pero que a su vez pudiesen biodegradarse", comentó el especialista en la entrevista con SOMOS PYMES.

“Materia prima renovable que, a su vez, se pudiese compostar y volver a la tierra evitando la contaminación”, puntualizó.

“Gracias al apoyo de la Universidad y su Fundación, pudimos trabajar en el desarrollo para encontrar el impacto que se busca. Ese producto basado en extracto de algas que se descompone naturalmente en menos de dos semanas”, precisó Batista Bucher.

El avance hacia el futuro

“Hace años fui buscando ampliar el espectro de acción. Ahora estoy impulsando una campaña a nivel nacional llamada ‘Argentina no descarta’, junto a municipios, para que de manera local puedan abordarse esta problemática del lado de la normativa”, resaltó el emprendedor.

Al respecto, celebró: “Logramos así que 40 municipios aprobaran sus ordenanzas y además contamos con un proyecto de ley que ya se aprobó en comisión en la Cámara de Diputados”.

“Tener un marco legislativo para acelerar esta transición. Armamos una plataforma web con una petición que ya lleva 80 mil firmas. Allí informamos sobre las alternativas biodegradables en vasos, platos, cubiertos, sorbetes, revolvedores de café”, subrayó.

Pesar a no contar con una inversión privada, Batista Bucher y sus compañeros utilizan las máquinas de UNSAM para realizar el proyecto y hacer realidad sus sueños.

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