En los últimos 25 años, la revolución digital ha transformado radicalmente el sector bancario, reduciendo la relevancia de las sucursales físicas y disminuyendo el uso de efectivo. Competidores digitales, desde startups hasta gigantes tecnológicos, han entrado en competencia. Ahora, en un nuevo punto de inflexión, la convergencia de la Inteligencia Artificial (IA), el procesamiento de datos y la computación en la nube promete desencadenar nuevas oportunidades.
