La sanidad de las uvas está garantizada gracias a las brisas permanentes, que aseguran aromas frescos y elegantes en los vinos que a partir de estas se elaboran.
Acumular experiencia
Para entender un poco la historia detrás de las bodegas Domingo Molina, hay que remontarse a los inicios de Domingo Hermanos, empresa creada por Martín Domingo y Osvaldo Domingo, más conocido como “Palo”; ese sobrenombre lo acompaña desde el día que llegó al mundo.
Dicen que el hombre, al nacer sietemesino, era tan delgado que parecía una vara de madera.
Su incursión en la actividad vitivinícola fue prácticamente un accidente de la vida. Aunque siempre se habían dedicado al mundo del transporte, por cosas del destino terminaron comprando un viñedo en los años 60 con la única intención de convertirse en productores.
Lo que no sabían es que la uva los iba a atrapar con su embrujo invitándolos a ir un poco más allá. Con esto en mente, construyeron su propia bodega para elaborar vino y distribuirlo a otras bodegas de la zona.
El negocio fue prosperando y con el ánimo de evitar que el cambio de generación liquidara tanto esfuerzo (como suele pasar con muchas empresas familiares), los hermanos decidieron tomar rumbos diferentes. “Palo” Domingo se dedicó de lleno al vino y Martín continuó con el área del transporte.
La empresa necesitaba de un socio incondicional, fue así como Osvaldo Domingo encontró en su esposa Leonor Molina, la aliada inseparable con la que daría inicio a la marca Domingo Molina.
Hoy, las bodegas están a cargo de sus tres hijos quienes comparten la administración y gerencia del negocio y a su vez, tienen funciones muy definidas: Rafael, el hermano menor, es quién elabora los vinos.
Ellos fueron los responsables de hacer realidad el sueño de sacar de sus viñedos vinos Premium y ultra Premium, justo en medio de la crisis Argentina del año 2000, y aunque al principio producían los vinos en la bodega de Domingo Hermanos, en el 2009 terminaron de construir su propia bodega, la cual está enfocada principalmente en atender el mercado externo y una pequeña parte del mercado argentino, a diferencia de la bodega Domingo Hermanos que está centrada en el mercado local.
Cómo se hace un vino de altura
Hablar de vinos de Salta es hablar de vinos de altura. Su bodega está ubicada en una de las regiones más altas de la región del Cafayate y la amplitud térmica de la zona, le transmite ciertas propiedades a la uva y la uva al vino.
Mientras las altas temperaturas que hay durante el día aceleran la fotosíntesis, produciendo una mayor concentración de taninos, proteínas e hidratos de carbono en la planta, las bajas temperaturas de la noche hacen que la velocidad de crecimiento sea menor, creando plantas más pequeñas pero de gran intensidad.
Otra diferencia importante radica en el área en la cual crece la viña. Al hacerlo en la ladera oeste de los cerros, recibe los primeros rayos de sol, los mejores para la uva por ser los más suaves.
En la tarde, la montaña los protege de los rayos más fuertes. De ahí que sus vinos sean complejos en sabor y color.
Bajo estas condiciones producen la línea Reserva, donde podemos encontrar Torrontés, Malbec y Cabernet; La línea Gran Reserva, con un Torrontés un poco más complejo, un Malbec, un Cabernet y un Tannat.
En la línea Ultra Premium, cuentan con la marca Rupestre (nombre de uno de sus viñedos que se encuentra a 2.300 metros de altura).
Un blend de Malbec, Merlot y Tannat y el vino ícono de las bodegas: “Palo Domingo”; un blend entre Malbec, Cabernet y Malbec con 18 meses de barrica, y producción limitada de 1.500 botellas, dependiendo de la calidad de la cosecha.
Los objetivos de Domingo Molina
Su objetivo es que cada una de las botellas que se producen en la bodega, sea un fiel exponente de la variedad.
“La importancia que tienen todos las labores del proceso: desde el que realiza la poda hasta el que elabora el vino: Al fin al cabo, si existe un mundo donde el trabajo humano no se puede reemplazar, es el del vino. ¿Cómo podar sin la mano del hombre? No se pueden sacar los brotes con una máquina. La cosecha de vinos de alta gama no se puede hacer de manera mecánica”, explica Rafael Domingo.
Y agrega, sobre lo que esta industria representa para su familia: “Para nosotros el vino tiene dos grandes valores: primero, es una forma de vida y segundo, genera amistades en todas partes del mundo, uniones con tus empleados, con tus jefes… aquí todos somos iguales”.
La empresa produce unos 300 mil litros por año y exporta el 40% de su producción. Europa, China, Costa Rica, Colombia, Uruguay y Estados Unidos, son los países en donde se pueden encontrar sus vinos.
"Sembrar la viña trae resultados a largo plazo y uno cree que va a vivir mucho tiempo para ver los frutos del trabajo, eso te hace mantener vivo”, finaliza.
(*) El autor es especialista en comercio internacional y conferencista en temas de Negocios. Profesor universitario y columnista en destacados medios de comunicación.