Casos de éxito

Los jóvenes marplatenses que lograron fabricar un mate sustentable y lo exportan

Joaquín de Tomaso y su actual socio, Tomás Zaragoza, lanzaron "Changüi", un mate argentino artesanal que se produce con materiales circulares, reutilizables y compostables. La historia del emprendimiento y su proyección al exterior.
Lionel Paredes
por Lionel Paredes |
Joaquín de Tomaso y su actual socio

Joaquín de Tomaso y su actual socio, Tomás Zaragoza. (Foto: Changüi)

¿Cómo poder fomentar el desarrollo de la economía circular a partir de una de las bebidas más elegidas por los argentinos?

Esa fue la pregunta que se hizo Joaquín de Tomaso durante 2020 -en plena pandemia-, mientras degustaba un mate y pensó porque no reutilizar la yerba en vez de tirarla.

“Como diseñador industrial, experimenté en el diseño en una cafetera de filtro a partir de los desperdicios del café, tomé ese aprendizaje y cultivé una nueva idea de crear mates sustentables a partir del polvo de la yerba mate”, cuenta Tomaso a este medio.

“Al principio se me había ocurrido usar la yerba que queda del mate cuando lo tomamos, el tema es que eso está húmedo y tenés que gastar mucha energía en secarlo, se me ocurrió preguntar en fábricas de yerba mate si tenían algún desperdicio y es ahí donde me enteré de que está el excedente de polvo de yerba. Por las reglamentaciones alimentarias no pueden tener más de un 35% de polvo por kilo de yerba”, explica.

Y agrega: “Con ese desperdicio, luego de recurrir a varios productores yerbateros logré que me vendieran el polvo de yerba.

Aprovechando una oportunidad

Entre enero y diciembre del año pasado, el volumen de yerba mate elaborada con destino al mercado argentino fue de 19.036.620 kilos, acumulando un consumo interno de 275.809.497 kilos, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)

Hace dos años, Joaquín -que se encarga de la parte de desarrollo junto a su actual socio Tomás Zaragoza, encargado de la producción-, puso en marcha en la ciudad de Mar del Plata “Changüi”, un mate argentino artesanal que se produce con materiales circulares, reutilizables y compostables con un packaging que apunta también a ser reutilizable.

“Lo que buscamos al comprar el polvo es darle una plusvalía en lo que sería un excedente más y de esa manera ya comenzar el proyecto desde el minuto uno, generando valor desde el desperdicio, que es lo más interesante en esto de la circularidad”, indica.

Y añade: “También mi hermana y su novio son parte de la startup. Ellos tienen una agencia de producción audiovisual en la ciudad de Buenos Aires y nos hacen todas las producciones de fotos, videos y así entre los cuatro vamos dándole forma a este proyecto”.

La producción de los mates es 100 por ciento sustentable y 100 por ciento artesanal.

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Modus operandi

“Comenzamos a fabricarlos en el departamento donde vivía mi abuela, con maquinarias de escala muy chica y hoy Changüi ya vende tanto a nivel nacional como internacional”, recuerda.

“Por ahora tenemos un solo producto a la venta, el mate con el polvo de yerba y con respecto al packaging, no queríamos una caja que la gente la tirara, entonces lo que hicimos fue comprar unos tubos que tranquilamente pueden tener un segundo uso, como yerbatero, por ejemplo”, dice.

Hay algunas de sus partes de la producción que las tercerizan, como las maderas. Pero desde la empresa siempre apuntan a que, tanto en el trabajo como en la tercerización, se logre una cadena de valor con trabajo justo.

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