Empresas PyMES que venden pescado, carne, frutas, entre otros rubros, alertan dificultades para exportar ante el impacto de la pandemia sobre el comercio exterior, que reconfiguró los flujos del transporte.

Empresas PyMES del sector advierten que hubo un aumento exorbitante de las tarifas de los fletes oceánicos por falta de espacio y falta de contenedores.
Empresas PyMES que venden pescado, carne, frutas, entre otros rubros, alertan dificultades para exportar ante el impacto de la pandemia sobre el comercio exterior, que reconfiguró los flujos del transporte.
Las empresas exportadoras se vieron perjudicadas porque las navieras reprogramaron o cancelaron sus cargas por falta de contenedores. Especialmente los contenedores reefer (refrigerados).
Desde el sector, alertan que hace aproximadamente un mes y medio no pueden enviar toda la mercadería requerida por sus clientes de otros países debido a que hay poca disponibilidad de espacios en buques y no se consiguen suficientes contenedores.
Además, advierten que hubo un aumento “exorbitante” de las tarifas de los fletes oceánicos.
En el último mes y medio se vivió una incertidumbre absoluta porque las reservas que tenían muchas empresas en las líneas marítimas no solo las han reprogramado y han postergado los embarques, sino que también han hecho un reajuste de tarifas con aumentos exorbitantes que oscilan entre un 50% y un 100%.
Por ejemplo, una empresa exportadora de harina de pescado (muy utilizada para el alimento balanceado) tiene que enviar 23 contenedores de 40 pies sin refrigerar al puerto de Callao en Perú. Por contenedor le piden unos USD 16.000. Cuando antes de la pandemia los precios rondaban mucho menos de la mitad.
En el caso que la empresa aceptaría esta tarifa no les garantiza que las navieras van a tomar la carga. Además, no están abriendo la agenda de reservas para octubre y noviembre, y hasta me atrevo a decir que en diciembre tampoco.
Esta misma empresa pudo recientemente reservar 4 contendores del mismo producto a Vigo España, teniendo que salir en agosto a pedido de su cliente y solo pudo reservar después de mucho esfuerzo y obtener un lugar en un buque para la ultima semana de septiembre, un mes más tarde. Pero hasta que la mercadería no suba al buque siempre esta la incertidumbre de que haya una reprogramación.
Esta problemática se ha ido acrecentando en los últimos meses, pero tiene su origen en la pandemia porque quedó afectada la logística de los barcos para atender al comercio exterior.
El año pasado, durante meses las embarcaciones quedaron boyando y no podían entrar en los puertos. Esto hizo que para fin de 2020 y principios de 2021 la demanda de contenedores creció desde pisos históricos a nivel nunca antes vistos.
Así mismo, en los puertos se terminaron juntando por un lado las carga que estaban retrasadas, por el otro las cargas que ya tenían definido un equipo en otro barco y, por último, las cargas nuevas que se proyectaban con el siguiente barco programado.
Los precios de los fletes son inéditos en algunos tráficos como Asia, la ruta del pacifico y el Caribe. Mientras que otros mercados como el norte de Europa o el Mediterráneo fueron afectados, pero los precios no subieron demasiado.
Frente a esta realidad, los exportadores e importadores se han visto fuertemente perjudicados porque deben afrontar mayores costos que no son transferibles a los clientes e incumplen contratos de venta al exterior con penalización económica. Además, perciben una menor facturación y, por consiguiente, menores ingresos para las obligaciones salariales, impositivas y con proveedores.
Las empresas importadoras también se ven muy afectadas y tienen varios problemas. Uno de los principales perjuicios es la aprobación de las “Simi”. Se trata de un instrumento desarrollado por la AFIP con el objeto de optimizar sus funciones específicas en materia aduanera, priorizando los controles y la gestión de riesgo sobre las mercaderías, así como favorecer la competitividad y la facilidad del comercio exterior.
Otro problema son los crecientes precios en dólares de los fletes y como si eso fuera poco se le suman los limitados cupos en las navieras y la falta de contenedores y contenedores Reefer.
Conversando con dos empresas que necesitan traer insumos para la producción y repuestos para maquinarias, me comentaban que los precios de los fletes desde China en contenedor de 40 pies oscilan entre los USD 11.000 a 12.000 por contenedor.
El jueves de la semana pasada, se conoció una comunicación que en varios puertos de China, como por ejemplo el de Shanghái, ya no tienen espacio hasta octubre para recibir mercadería, afectando no solo a las importaciones sino también a las exportaciones.
Pero este no fue el único problema, ya que todavía el Covid-19 sigue en pie, y continúa afetando a la logística internacional, en la misma semana se dio a conocer que varios puertos de China anunciaban que se agravaron los contagios en el puerto de Ningbo que hoy se encuentra cerrado por los contagios.
Por este problema, las cargas del puerto de Ningbo serán ingresadas al deposito una vez que las líneas navieras liberen los contenedores ya que no cuentan con capacidad de almacenaje. Además todas las salidas deberán ser reprogramadas.
Lamentablemente esto afecta a millones de empresas del mundo entero que tienen sus mercaderías demoradas y paralizadas sin saber cuando llegarán a destino.
Para finalizar, recomiendo que si una empresa que tiene que importar mercadería, ya sean insumos o productos para la venta, tiene aprobada la SIMI, tiene los dólares y por ultimo consigue espacio en la naviera, haga la importación, ya que los precios podrían seguir subiendo.