"Yo vi la llama crecer en 5 minutos... se apagó la luz... el fuego tiene una voracidad terrible, empezó a subir y en ese momento en el que me estaba haciendo el héroe, Romina llamó a los bomberos. Llegaron, me hicieron dos o tres preguntas básicas y apagaron todo. La verdad, es lo que hay que hacer. No hay que salir a combatir el fuego porque nadie lo sabe hacer. Hay que dejar a los bomberos... uno pierde la noción del tiempo y siente que nunca llegan peor lo hacen y les agradezco profundamente", detalló.
En su relato, Jorge Rial marcó varias veces que el humo era tremendo: "Lo más peligroso de todo. Negro, espeso, un espanto”. Y por último, agregó: "La cocina quedó destruida por el fuego, tuvieron que romper una pared porque el fuego se iba para arriba, donde están las habitaciones. El pasillo quedó negro... de terror".