La pasión entre Susana Giménez y Carlos Monzón durante el rodaje de La Mary
Después de aquel primer encuentro que marcaría a fuego la relación entre ellos, comenzaron a filmar La Mary donde realidad y ficción se entrelazarían todo el tiempo. Con una trama subyacentemente erótica, Susana Giménez y Carlos Monzón comenzaron a vivir realmente aquellas escenas marcadas por Daniel Tinayre. Y si bien fue desmentida alguna vez, cuenta la leyenda que la vedette y el campeón continuaban fogosamente las escenas de sexo a pesar de los pedidos del director, al grito de ¡corte!.
De esta manera, un buen día la ficción pasó a la realidad más absoluta entre los protagonistas de La Mary. "Héctor viajaba mucho, y en un momento se había ido a Francia. Así que bueno, yo no tenía compromisos en ese momento, Carlos me había dicho que tampoco… Y pasó", recordaría Susana en alguna entrevista, sin dar mayores precisiones. Según diría la Radiolandia de aquella época, todo habría comenzado en abril de 1974 después de rodar una escena en la isla Maciel, cuando la actriz invitó al boxeador a tomar un café a su casa.
Según reconocería la propia Susana Giménez décadas más tarde sobre cómo surgió la pasión que hubo entre ella y Monzón, diría que "Era una historia bastante erótica y nos tocaron hacer juntos escenas fuertes. Había un clima propicio como para que en nosotros se despertara lo que finalmente se despertó. Tal vez si en vez de filmar La Mary hubiéramos filmado Manuelita, la tortuguita de María Elena Wlash, no nos hubiera pasado. Nos prendimos fuego, y no pudimos con el fuego".
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Susana Giménez y Carlos Monzón se enamoraron mientras filmaba la película La Mary entre 1973 y 1974.
Mientras tanto desde Sant Fe, Mercedes Beatriz García más conocida como Pelusa, o la mujer de Monzón, se enteraba lo que sucedía en Buenos Aires leyendo los diarios. Hasta que un día se cansó y le tiró la ropa a la calle, cuando leyó una tapa de revista que anunciaba 'el romance del año' refiriéndose a su marido y Susana. Claro que las idas a Santa Fe los fines de semana ya se habían espaciado cada vez más, con lo que la ruptura era casi un hecho. No obstante, la propia Pelusa contaría años más tarde las dos veces que enfrentó a la actriz culpándola de romper una familia.
La primera vez fue en el estreno de la película en el Cine Atlas, el 8 de agosto de 1974. "La esperé a la salida, le pegué y le dije ‘Ahora te vengo a prevenir, la próxima vez te meto un tiro en la cabeza’", contaría Pelusa. Y la segunda vez fue en la premiere de La Mary en Santa Fe, "Ahí la quise agarrar en la puerta del cine Colón, pero justo se me cruzó un auto adelante y se me escapó".
Con la convivencia llegó la violencia entre Carlos Monzón y Susana Giménez
Así fue que Susana y Monzón se fueron a vivir juntos a un departamento en Belgrano (O'Higgins y Sucre), donde ella intentaría enseñarle a hablar bien y darle clases de buenos modales, llegando a contratarle una maestra particular para que le enseñe cultura general.
Mientras que él no sólo no apreciaría estos gestos, sino que se burlaría de la poca habilidad de la actriz en las tareas hogareñas, aunque reconocería que caía rendido ante ella. "Para la casa es una inútil. Los días que hace frío, no sabe ni hacer un guisito. Ma’ qué guisito, no sabe hacer un mate cocido. Pero no importa, me la banco porque ella se pone unas botas, unos pantalones como de tigre que tiene, se mete perfume que trae de afuera, y qué se yo… Ya no tengo más bronca", declararía el campeón allá por 1976.
Susana y Monzón estuvieron juntos por cuatro años. No obstante, los episodios de violencia cada vez más seguidos de él, mayormente como consecuencia del consumo de alcohol, empezaron a minar la relación. En aquella época de idas y vueltas, el episodio más oscuro de la pareja lo relató el biógrafo del deportista Carlos Irusta. Durante una presentación en Montecarlo, y después de una discusión, cuenta que "Susana le dice al doctor Paladino que tiene un ojo negro porque se tropezó con una cómoda, pero él después reflexiona y dice ‘pero no hay ninguna cómoda en esa habitación’".
En 1977, el año que Monzón se retiró del cuadrilátero, se estrenó El macho, segunda y última película de ellos dos juntos. Y un año más tarde, en febrero de 1978 Susana dijo basta, y dejó a Carlos Monzón quien se consoló en los brazos de Pata Villanueva. No obstante, como el boxeador no solía aceptar un 'no' como respuesta, varias veces intentó reconquistarla.
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Susana Giménez y Carlos Monzón vivieron una pasional relación durante 4 años, que llegó a su fin cuando la actriz dijo basta ante los primeros episodios de violencia del boxeador.
El tiempo, entonces, alejó de manera definitiva al boxeador y la actriz, que marcaron uno de los romances más comentados, perseguidos y criticados de la década de 1970. Años después Susana Giménez reconocería "Antes de que a Monzón le pasara lo que le pasó, yo ya había decidido no hablar sobre él. Hubo mucha persecución, mucho morbo alrededor de nuestra relación. Nos miraban como si fuéramos ‘La bella y la bestia’. Nos convirtieron en una pareja integrada por dos símbolos sexuales y simplemente pasó que me enamoré. Y punto".