El científico chino que el año pasado creó los primeros bebés genéticamente modificados fue condenado el lunes a tres años de cárcel, anunció la agencia de notificas oficial Xinhua.

El científico chino que el año pasado creó los primeros bebés genéticamente modificados fue condenado el lunes a tres años de cárcel, anunció la agencia de notificas oficial Xinhua.
El investigador, He Jiankui, anunció en noviembre de 2018 el nacimiento de gemelos con el ADN modificado para que pudieran resistir al virus del sida del que sufría su padre.
El científico fue condenado por un tribunal de la ciudad de Shenzhen, donde había llevado a cabo sus investigaciones, por "haber llevado a cabo ilegalmente la manipulación genética de embriones con fines reproductivos", indicó la agencia de prensa oficial.
Xinhua añadió que en total nacieron tres bebés genéticamente modificados.
Las autoridades chinas confirmaron en enero de 2019 que otra mujer estaba embarazada de un niño con el ADN modificado, además de las dos gemelas, pero el nacimiento de ese bebé no fue confirmado.
Cuando estalló el caso, China fue acusada de falta de supervisión. Entonces el país no tenía ninguna ley sobre esta cuestión, solo una reglamentación de 2003 que prohibía la manipulación genética de embriones pero no preveía ninguna pena para los infractores.
Una nueva reglamentación anunciada en febrero aplica multas de 100.000 yuanes por las manipulaciones genéticas.
He Jiankui, de 35 años, y los otros dos acusados fueron condenados por ejercicio ilegal de la medicina.
"El tribunal consideró que los tres acusados no obtuvieron calificaciones médicas y buscaban fama y lucro", según Xinhua.
He Jiankui, formado en Stanford (Estados Unidos), explicó haber usado el sistema Crispr-Cas9, las llamadas "tijeras genéticas", que permite sacar y sustituir las partes indeseables del genoma.
La simplicidad del sistema Crispr ha estimulado a muchos investigadores. Pero al modificar el genoma el investigador chino provocó otras mutaciones que serán transmisibles a sus descendientes.
"La tecnología todavía no es segura", dijo Kiran Musunuru, un profesor de genética de la universidad estadounidense de Pensilvania. Muchas veces las "tijeras" Crisp cortan otro gen que el inicialmente previsto. "Es fácil utilizarlas si no te importan las consecuencias", según Musunuru.
Las dos gemelas, llamadas Lulu y Nana (seudónimos), siguen siendo anónimas y se desconoce su paradero.