El salto siguiente fue 4G, junto con su evolución 4G LTE. Esta generación mejoró la experiencia cotidiana de navegación, permitió velocidades más altas y ofreció una conexión más fluida para usos que ya forman parte del día a día. De acuerdo con T-Mobile, 4G LTE puede llegar a picos de descarga cercanos a los 100 Mbps, mientras que en promedio suele ubicarse entre 30 y 100 Mbps.
Además de la velocidad, 4G ayudó a consolidar conexiones más estables y a ampliar el alcance del servicio a más usuarios, tanto en áreas urbanas como en zonas rurales. Por eso sigue siendo una tecnología muy presente y compatible con una gran cantidad de teléfonos en uso.
Por qué 5G promete una experiencia distinta
La quinta generación, conocida como 5G, fue pensada para superar varias de las limitaciones del 4G. Su ventaja más visible está en la velocidad: según T-Mobile, una red 5G puede superar 1 Gbps de descarga, aproximadamente diez veces más que el 4G tradicional en condiciones comparables.
Pero el dato clave no termina ahí. Otro cambio relevante es la latencia, es decir, el tiempo que tarda la información en ir desde el dispositivo hasta la red y volver. En 4G, ese tiempo suele estar entre 30 y 50 milisegundos. En determinados escenarios, 5G puede reducirlo hasta cerca de 1 milisegundo.
Esa diferencia es especialmente importante para tecnologías que necesitan respuestas casi instantáneas. Entre los ejemplos mencionados aparecen los vehículos autónomos, las cirugías remotas y ciertos sistemas vinculados al internet de las cosas. En esos casos, no alcanza con descargar rápido: también importa que la comunicación ocurra sin demoras perceptibles.
El 5G también permite pensar en entornos con muchos más dispositivos conectados al mismo tiempo. Esto tiene impacto en ciudades inteligentes, electrodomésticos conectados, sistemas de transporte, servicios públicos, soluciones de salud e infraestructura digital. En la industria automotriz, por ejemplo, la baja latencia facilita el intercambio de datos casi en tiempo real entre vehículos y otros equipos conectados, algo central para avanzar hacia sistemas de conducción autónoma.
Entonces, ¿qué conviene tener en el celular?
Si el teléfono y la cobertura lo permiten, 5G ofrece la experiencia más avanzada: mayor velocidad, menor latencia y mejor capacidad para escenarios con muchos dispositivos conectados. Un ejemplo citado para dimensionar la diferencia es el de una película en calidad 8K: con 4G LTE podría tardar hasta nueve minutos en descargarse, mientras que con 5G podría hacerlo en alrededor de 16 segundos, siempre bajo condiciones óptimas.
De todos modos, 4G sigue siendo una opción vigente para la mayoría de los usos cotidianos, especialmente por su amplia compatibilidad y presencia en numerosos equipos. El 3G, en cambio, queda asociado a una etapa anterior de la conectividad móvil y resulta más limitado frente a las demandas actuales de datos.
En síntesis, la mejor red disponible será la que combine tres factores: que el celular sea compatible, que exista cobertura en la zona y que el servicio pueda aprovechar esa tecnología. Si esas condiciones se cumplen, 5G es la alternativa más potente; si no, 4G continúa siendo una base sólida para navegar, comunicarse y consumir contenidos desde el teléfono.