“A ver, rebobinando: salí de la internación anterior con 10 kil arriba. Parecería ser que esto es obra de los corticoides”, contó. La actriz también volvió a poner el foco en el problema que enfrenta desde hace seis años y que todavía no tiene una explicación definitiva.
“La cosa es que hace 6 años tengo dolor en la columna dorsal, pero no se sabe mi diagnóstico, es decir, no sabemos la causa de mi dolor”, relató.
Según explicó, durante todo este tiempo fue probando distintas alternativas para intentar controlar las molestias, pero hasta el momento no encontraron una solución que le permita vivir sin dolor.
“Hace 6 años estamos intentando paliar el dolor que tengo, pero no lo logramos”, reconoció.
Ahora, además, apareció una nueva dificultad que hizo que la situación se volviera todavía más complicada. “Ahora se puso todo un poco más jodido porque encima me está doliendo mucho cuando me siento”, contó desde la internación.
A pesar del cansancio y de la incertidumbre, Lola dejó en claro que no piensa bajar los brazos. “Pero bueno, acá no se levanta la bandera blanca ni a palos”, aseguró.
La actriz ya había contado públicamente en otras oportunidades que convive con dolor crónico y una enfermedad que, según había explicado, no tiene cura ni tratamiento específico. Su exposición en redes se convirtió así en una manera de compartir el proceso, pero también de mostrar las dificultades cotidianas que atraviesa.
Esta nueva internación volvió a poner en primer plano una situación que para Lola está lejos de ser algo pasajero: lleva años buscando una respuesta para el dolor y todavía no consiguió determinar cuál es exactamente la causa que lo provoca.
Esta vez, además, la internación llegó después de una intervención quirúrgica y de un tratamiento con corticoides que, según contó ella misma, habría contribuido al aumento de peso.
Lejos de ocultar el momento que atraviesa, la actriz decidió volver a mostrarlo con una mezcla de humor, sinceridad y mucha crudeza.