La jefa de enfermería explicó ante los jueces que la mujer se desempeñaba como enfermera asistencial, por lo que entre sus tareas estaba el cuidado de los bebés, la administración de medicación, los baños y distintos procedimientos.
“Tenía un paciente muy grave, era el único que estaba en la neonatología”, relató la responsable del área.
Y agregó una descripción que fue determinante para el caso: “No era que se dormitó por el cansancio, sino que se acomodó bastante”.
Para las autoridades del sanatorio, la situación había generado un riesgo concreto para la salud y la vida del bebé que estaba bajo su cuidado. Por ese motivo, decidieron despedirla con causa.
En la comunicación de la desvinculación, la institución sostuvo que contaba con elementos suficientes para considerar que había existido una falta de gravedad y puso el foco especialmente en “el riesgo que ha implicado para la salud y vida de las personas a su cargo”.
La enfermera, sin embargo, no aceptó la decisión y recurrió a la Justicia para reclamar una indemnización por despido injustificado.
En una primera instancia, los tribunales le dieron la razón y condenaron al sanatorio a pagarle $165.312,22.
Pero el caso no terminó allí.
La institución apeló la decisión y el expediente llegó a la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que finalmente revocó el fallo de primera instancia.
Los magistrados consideraron que la conducta de la trabajadora había constituido una injuria laboral de suficiente gravedad como para justificar la ruptura del vínculo.
La jueza María Dora González sostuvo que la situación permitía considerar que el despido “se ajustó a derecho”, criterio al que adhirió el juez Víctor Arturo Pesino.
De esta manera, la Cámara resolvió rechazar el reclamo indemnizatorio de la enfermera y avaló el despido con causa dispuesto por el sanatorio.
El detalle que terminó inclinando la balanza fue justamente la naturaleza de su tarea: no estaba simplemente descansando durante una jornada laboral, sino que se encontraba a cargo del cuidado de un bebé prematuro de alta complejidad en una terapia intensiva neonatal.
Así, lo que comenzó con el despido de una enfermera encontrada durmiendo durante su turno terminó años después con un fallo judicial que convalidó la decisión del sanatorio y dejó sin efecto la indemnización que había sido establecida inicialmente.