Sus declaraciones no pasaron desapercibidas y dividieron entre quienes lo respaldaban y quienes lo cuestionaban duramente. Entre las críticas más fuertes se leyeron comentarios como: "Si no sabe de arte contemporáneo sería bueno que cierre el apellido", "Lo que no entiende Francella es que sus programas y sus películas (una peor que la otra) las vieron porque fueron publicitadas, no porque tenían un vínculo especial con la gente".
Otros, en cambio, le dieron la razón: "Habla de snobismo en el arte anti popular. Y tiene razón cuando dice que son obras sin identificación con el público, porque están sobre el ego del artista". "Está recontra autorizado para hablar o criticar cine, ¿no te parece?", cerraron.
Más allá de las opiniones a favor o en contra, sus declaraciones reavivaron una discusión sobre el arte contemporáneo: ¿es una manifestación creativa legítima que requiere un ojo entrenado para apreciarlo?