El camino hacia la consagración sudamericana empezó mucho antes de pisar suelo brasileño. Como jinete, entrenador y manager general del haras, Caviglia dedicó su trayectoria a perfeccionar líneas de salto que combinan temperamento, potencia y técnica. Este título consolida su doble rol: estratega desde la pista y visionario en el desarrollo de caballos jóvenes.
El salto ecuestre es una de las disciplinas más exigentes del deporte hípico. Caballo y jinete conforman lo que en la jerga se conoce como "binomio" y deben recorrer una pista de obstáculos de distinta altura y dificultad, buscando completarla con la menor cantidad de faltas y en el mejor tiempo posible. La sincronización entre ambos, sumada a la genética del animal, resulta determinante a la hora de competir en el circuito internacional.
En ese contexto, la apuesta de José María Randazzo por sostener un programa de cría propio dentro del haras TDV cobra un valor especial. Contar con ejemplares nacidos y formados íntegramente bajo un mismo sistema de trabajo, desde el nacimiento hasta la competencia de alto rendimiento, es un objetivo que pocos criaderos de la región logran sostener en el tiempo, y que en Campinas encontró su primera gran validación deportiva a nivel continental.
Un equipo probado
El podio conseguido en Brasil también funciona como un espaldarazo para el resto del equipo. Nahuel Pérez Salgado y Germán Ríos, jinetes que acompañaron a Caviglia en la definición del campeonato, fueron pieza clave de una actuación que combinó regularidad en los distintos recorridos con la capacidad de responder bajo presión en las pruebas decisivas.
Para el ecuestrismo argentino, acostumbrado a medirse de igual a igual con las potencias tradicionales de Brasil, Chile y Colombia, un título sudamericano por equipos representa un espaldarazo que trasciende lo deportivo. Habla de un proyecto de cría y entrenamiento nacional que empieza a dar frutos concretos en las canchas internacionales, y que pone a la Argentina nuevamente en el radar del salto de alta competencia en la región.
Con este antecedente, el haras Tierra de Vida y Augusto Caviglia ya proyectan los próximos desafíos, con la mira puesta en sostener el nivel alcanzado y seguir compitiendo en el calendario internacional de la disciplina.