Con unos pasos que requieren un poco de paciencia, el queso de rallar, que habitualmente se compra en supermercados o fiambrerías, puede elaborarse en casa. Se trata de una alternativa deliciosa y sin conservantes.
Una receta casera permite obtener un queso de textura dura y sin conservantes, ideal para rallar, mediante un proceso de cocción, prensado y maduración.
Con unos pasos que requieren un poco de paciencia, el queso de rallar, que habitualmente se compra en supermercados o fiambrerías, puede elaborarse en casa. Se trata de una alternativa deliciosa y sin conservantes.
La preparación requiere 10 litros de leche entera, idealmente leche pura de campo. Como agente coagulante se utilizan 250 cc de jugo de limón, en una proporción de 25 cc por cada litro de leche.
Para la salmuera se necesitan 4 litros de agua y 1 kilogramo de sal gruesa, equivalente a aproximadamente 250 gramos por cada litro de agua.
Finalmente, para la cobertura se emplean aceite, pimentón dulce y pimienta.
Guía paso a paso, según el canal de YouTube Recetas Caseras Tere
Calentamiento de la leche: colocar la leche en una olla y calentarla hasta alcanzar entre 90 y 95 grados centígrados. El fuego se apaga justo antes de que rompa el hervor, cuando comienza a formarse espuma en la superficie.
Coagulación: incorporar el jugo de limón de una sola vez y revolver brevemente. Luego, permitir que la preparación repose hasta que se enfríe por completo; esto facilita que la cuajada se separe correctamente del suero.
Filtrado y desuerado: utilizar un paño de cocina limpio o una gasa para colar la mezcla. Presionar con firmeza para extraer la mayor cantidad de suero posible hasta obtener una masa bastante seca.
Primer prensado: colocar la masa en un molde con perforaciones (puede realizarse con un recipiente plástico perforado). Aplicar peso de forma gradual: comenzar con un kilo y medio y, luego, aumentar a dos kilos y medio durante aproximadamente cuatro horas.
Segundo prensado: retirar el queso del molde, cambiar el paño para asegurar una superficie lisa y volver a colocarlo de forma invertida. Mantener el prensado durante dos o tres horas más (si el horario lo requiere, puede permanecer toda la noche en el refrigerador).
Baño en salmuera: preparar la salmuera disolviendo el kilo de sal en el agua lo más caliente posible. Sumergir el queso y colocar un peso para que permanezca completamente cubierto durante 8 a 10 horas.
Sazonado y oreado: retirar el queso de la salmuera y dejarlo secar sobre una rejilla. Cubrir toda la superficie con una mezcla de aceite, pimentón y pimienta para protegerlo y aportar sabor.
Maduración: llevar el queso al refrigerador y mantenerlo en reposo durante 30 días. Resulta fundamental girarlo cada dos o tres días para lograr un secado uniforme.
Al cabo de un mes se logra un queso con una consistencia similar a un sardo fresco, ideal para consumir en picadas o rallar. Si se busca una textura aún más dura y compacta, puede extenderse la maduración por 30 días adicionales.
Durante el proceso de maduración es normal que se forme una leve capa de moho en la superficie. Esto no afecta al producto final y se elimina fácilmente limpiando el queso con una servilleta o retirando esa capa superficial antes del consumo.