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Cómo reproducir potus con una ramita: guía simple para multiplicar esta planta de interior

Con un esqueje, agua y algunos cuidados básicos, el potus puede desarrollar raíces y transformarse en una nueva planta para sumar verde en casa.

08 de octubre de 2026 - 09:09
Cómo reproducir potus con una ramita: guía simple para multiplicar esta planta de interior
Cómo reproducir potus con una ramita: guía simple para multiplicar esta planta de interior. (Imagen ilustrativa)

El potus es una de las plantas de interior más elegidas porque combina estética, resistencia y un mantenimiento relativamente simple. Además de adaptarse bien a distintos ambientes luminosos, tiene una ventaja muy valorada por quienes disfrutan de la jardinería en casa: se puede multiplicar a partir de una ramita.

Este método, conocido como reproducción por esqueje, permite obtener una nueva planta sin comprar otro ejemplar. El procedimiento no requiere herramientas complejas ni experiencia previa: alcanza con elegir un tallo sano, ubicar correctamente un nudo y darle al esqueje las condiciones adecuadas para que forme raíces.

Aunque puede hacerse en distintos momentos, los períodos de crecimiento activo suelen favorecer el proceso, ya que la planta produce tallos nuevos y responde mejor al corte. De todos modos, la clave está en observar el estado del potus y trabajar con una rama vigorosa.

Qué parte del potus hay que cortar

Para reproducir un potus no sirve cualquier fragmento de hoja o tallo. El punto más importante es el nudo, que es la zona del tallo desde donde nacen las hojas y donde también pueden aparecer pequeñas raíces aéreas. Ese sector es fundamental porque allí se desarrollarán las nuevas raíces.

Lo ideal es elegir un tallo sano, sin signos visibles de deterioro, y localizar uno o más nudos. Con una tijera limpia y bien afilada, se debe hacer el corte apenas por debajo del nudo seleccionado. El esqueje puede conservar una o varias hojas, siempre que incluya una porción de tallo con al menos un nudo.

Usar una herramienta limpia ayuda a evitar daños innecesarios en la planta madre y reduce el riesgo de afectar el esqueje. También conviene hacer un corte firme, sin desgarrar el tallo, para que la ramita quede en mejores condiciones al momento de iniciar el enraizamiento.

Cómo enraizar el esqueje en agua

Una vez cortada la ramita, el siguiente paso es colocarla en un recipiente con agua. El nudo debe quedar sumergido, ya que será la zona desde donde se formarán las raíces. Las hojas, en cambio, tienen que permanecer fuera del agua para evitar que se deterioren.

Este sistema tiene una ventaja práctica: permite ver la evolución del esqueje. Con el paso de los días o semanas, pueden aparecer pequeñas raíces en la parte sumergida. El tiempo exacto varía según factores como la temperatura del ambiente, la cantidad de luz, la época del año y el estado del tallo elegido.

Durante esta etapa, el recipiente debe quedar en un lugar con buena luminosidad indirecta. El potus necesita luz para crecer, pero el sol directo intenso puede calentar demasiado el agua y perjudicar la ramita. Por eso, conviene elegir un espacio claro, pero protegido de la exposición fuerte.

Cuándo pasarlo a una maceta

El trasplante no debe apurarse. El esqueje estará listo para ir a tierra cuando sus raíces hayan alcanzado un desarrollo suficiente como para sostener el crecimiento inicial. En ese momento, se puede preparar una maceta con un sustrato apto para plantas de interior.

Al pasarlo a tierra, es importante manipularlo con cuidado porque las raíces nuevas son frágiles. Se coloca el tallo en la maceta, se cubre suavemente la base y se mantiene el sustrato apenas húmedo durante las primeras semanas. El exceso de agua no es conveniente, ya que puede afectar la adaptación de la planta.

Después del trasplante, el nuevo potus necesita un ambiente luminoso y resguardado del sol directo intenso. Ese período de adaptación es clave para que el esqueje deje atrás la etapa en agua y comience a crecer como una planta independiente.

Errores comunes al reproducir potus

Uno de los errores más frecuentes es cortar una ramita sin nudo. Aunque tenga hojas sanas, si no incluye esa zona del tallo será muy difícil que genere raíces. Otro problema habitual es sumergir las hojas junto con el nudo, algo que puede deteriorar el esqueje.

También conviene evitar los cambios constantes de lugar y la manipulación excesiva. La reproducción del potus requiere paciencia: si el tallo está sano, recibe luz indirecta y el nudo permanece en agua, lo más importante es dejar que el proceso avance. Con cuidados simples, una pequeña ramita puede convertirse en una nueva planta para decorar y sumar vida al hogar.

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