“Acabo de pagar 800 lucas y no puedo entrar”, se lamentó.
Desesperado, intentó encontrar una alternativa. Según relató, llegó a hablar con personal de seguridad del estadio para explicar la situación, pero tampoco pudo resolverlo.
“Hablé con el jefe de seguridad, que es uno de campera azul. Me sacó cagando”, contó entre risas y bronca.
Además, intentó probar la entrada en diferentes accesos del Monumental. En uno de ellos se la leyeron como “no válida”, por lo que tampoco sabía si el inconveniente se debía a que estaba rota o a que correspondía a otro sector.
En medio de la conversación apareció la pregunta inevitable: ¿por qué su ex le había roto la entrada? El joven no quiso dar demasiados detalles, pero finalmente explicó qué había desencadenado la pelea. “No quiero entrar en detalle, pero fue una discusión por un mensaje que vio equivocado, ¿entendés?”, relató.
Según su versión, ella habría visto un mensaje de otra persona y, después de la discusión, tomó una decisión drástica: se quedó con su propia entrada, rompió la del joven y se dirigió sola al estadio.
El momento exacto también fue relatado por el protagonista, que aseguró que todo ocurrió mientras se encontraban en las inmediaciones del Monumental.
“Ella tenía su entrada. Entró en Centenario. Todo justo estaba comprando cuando me estaba comprando la entrada, la miró, hizo así... yo tomá, me tiró en el medio de la avenida, justo donde está el patrullero”, contó.
El joven aseguró además que no había comprado las entradas por reventa. Según explicó, había pagado aproximadamente 400 mil pesos por cada una, confiando en conseguir dos de las opciones más económicas disponibles.
“Las compré en reventa. Recién pagué ocho... o sea, cuatro gambas cada una. Dije, bueno, listo, eran las más económicas, habían conseguido todo. Confié y acá estamos”, relató.
Así, mientras su ex logró ingresar al Monumental para vivir la despedida de Messi, él quedó afuera, con la entrada rota en la mano y sin poder encontrar una forma de acceder al estadio.
Una pelea por un mensaje, una entrada partida en plena calle y una noche que, para él, terminó convirtiéndose en una de las más insólitas de su vida.