Después de este incidente, Sae-ron intentó llevar una vida más discreta, lidiando con la presión social y el acoso mediático. Según una fuente cercana, la actriz planeaba un cambio radical en su vida personal y profesional, incluso cambiándose el nombre a Kim Ah-Im. Este cambio formaba parte de un intento por reinventarse y escapar del pesado legado de su escándalo. En paralelo, la actriz se estaba enfocando en un nuevo proyecto empresarial: abrir una cafetería. Esta idea, que surgió el pasado verano, había sido respaldada por su desempeño positivo como gerente de un local, y parecía brindarle la fortaleza necesaria para regresar gradualmente al mundo del entretenimiento a través de proyectos más pequeños.
Kim Sae-ron se destacó desde temprana edad por su talento actoral, consolidándose como una de las grandes promesas del cine y la televisión en Corea del Sur. Su interpretación en A Brand New Life (2009) le permitió hacer historia al convertirse en la actriz más joven en ser invitada al prestigioso Festival de Cine de Cannes. Posteriormente, protagonizó exitosos proyectos como The Man from Nowhere (2010) y el thriller The Neighbors (2012). Su carrera en la televisión también fue exitosa, con papeles en series populares como Heaven’s Garden (2012), Hi! School - Love On (2014), Secret Healer (2016), y su más reciente proyecto con Netflix, Bloodhounds (2023). En cine, se destacó en títulos como A Girl At My Door (2014), Ordinary People (2018) y Everyday We Are (2022).
Kim deja atrás a sus dos hermanas, Kim Ah-Ron (23) y Kim Ye-Ron (21), quienes también se han introducido en la industria del cine, siguiendo los pasos de su hermana mayor.
La muerte de Kim Sae-ron ha dejado un vacío irreparable en el mundo del espectáculo, donde se le recuerda no solo por su talento, sino por su lucha constante en medio de los desafíos personales y profesionales que le tocó enfrentar.