Soñar suele ser una experiencia dominada por imágenes, sonidos y emociones. Sin embargo, algunas personas aseguran que, mientras duermen, también perciben aromas: desde perfumes familiares hasta olor a comida o a humo. Este fenómeno, poco habitual pero documentado por especialistas, genera curiosidad y abre preguntas sobre cómo funciona el cerebro durante el descanso.













