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El truco casero para sacar el olor a comida de los recipientes de plástico

Los tuppers pueden quedar impregnados con aromas fuertes aunque estén limpios. Un método simple con bicarbonato ayuda a neutralizarlos sin recurrir a productos agresivos.

31 de agosto de 2026 - 09:14
El truco casero para sacar el olor a comida de los recipientes de plástico
El truco casero para sacar el olor a comida de los recipientes de plástico. (Imagen ilustrativa)

Guardar comida en recipientes de plástico es una solución práctica para organizar la heladera, llevar viandas o conservar sobras. Pero hay un problema frecuente: algunos alimentos dejan un olor persistente que no se va con un lavado común. Ajo, cebolla, pescado, salsas, curry o preparaciones muy condimentadas pueden quedar impregnados en las paredes y en la tapa durante días.

La primera reacción suele ser lavar otra vez con más detergente o pensar en productos más fuertes. Sin embargo, cuando el recipiente ya está limpio pero sigue oliendo a comida, el problema no necesariamente es la suciedad visible. En muchos casos, el plástico retiene compuestos aromáticos de los alimentos, y por eso el olor permanece aunque no queden restos.

Por qué el detergente no siempre alcanza

El detergente cumple una función clave: ayuda a remover grasa, restos de alimentos y suciedad de la superficie. Pero no siempre logra neutralizar los aromas que quedaron adheridos al material, especialmente si la comida estuvo muchas horas dentro del recipiente o si tenía ingredientes de olor intenso.

También la tapa suele concentrar parte del problema. Las ranuras, bordes o zonas de cierre pueden retener olores con facilidad, por lo que conviene limpiarla con el mismo cuidado que el cuerpo del recipiente. Si después del lavado el aroma sigue presente, puede ser necesario sumar un paso adicional.

Una alternativa simple y de uso doméstico es el bicarbonato de sodio. Este producto se utiliza con frecuencia para neutralizar olores y puede ser útil en recipientes de plástico destinados a alimentos, siempre que luego se enjuaguen y laven correctamente antes de volver a usarlos.

Cómo usar bicarbonato para neutralizar el olor

El procedimiento es sencillo. Primero, hay que lavar el recipiente con agua y jabón para retirar cualquier resto de comida. Una vez hecho ese paso, se espolvorea bicarbonato de sodio en el interior y se agregan unas gotas de agua hasta formar una pasta.

Luego, se distribuye esa mezcla por el fondo y las paredes del recipiente. Lo ideal es dejarla actuar durante varias horas; si se puede, toda la noche. Después, hay que enjuagar con abundante agua y lavar nuevamente antes de guardar o reutilizar el envase.

El mismo método puede aplicarse sobre la tapa, ya que muchas veces es ahí donde se concentra el olor. Si el aroma no desaparece por completo en el primer intento, se puede repetir el proceso y prolongar el tiempo de reposo del bicarbonato.

Por qué no conviene recurrir a la lavandina

Para este tipo de limpieza cotidiana, la lavandina no debería ser la primera opción. En recipientes que se usan para guardar alimentos, conviene optar por productos adecuados para superficies de uso alimentario y evitar soluciones innecesariamente agresivas.

Además, es importante no hacer mezclas caseras de productos químicos. La lavandina nunca debe combinarse con vinagre, amoníaco, ácidos u otros limpiadores, porque algunas combinaciones pueden generar gases peligrosos. Si el objetivo es eliminar olor y el recipiente ya fue lavado, el bicarbonato aparece como una opción más simple para probar antes de pensar en productos fuertes.

Hábitos para evitar que el olor vuelva

Actuar rápido ayuda. Cuanto más tiempo permanecen los restos de comida en contacto con el plástico, más difícil puede ser sacar determinados aromas. Por eso, conviene lavar los recipientes poco después de usarlos o, al menos, retirar los restos antes de dejarlos para más tarde.

Otro punto importante es el secado. Guardar un recipiente húmedo y cerrado puede favorecer olores desagradables. Lo mejor es dejarlo abierto hasta que esté completamente seco antes de apilarlo o cerrarlo con su tapa.

Finalmente, si el olor persiste aun después de una limpieza profunda, conviene revisar el estado del plástico. Los recipientes con rayones, grietas, deformaciones o deterioro visible pueden retener residuos y aromas con mayor facilidad. En esos casos, insistir con productos cada vez más fuertes no siempre es la mejor salida: si el envase está muy desgastado, puede ser momento de reemplazarlo.

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