El equipo de Pereira, conformado por físicos internacionales de Alemania, Gran Bretaña y Francia, descubrió que cuanto mayor es el ángulo entre la superficie del maní y la burbuja, más rápidamente se forma esta última. Sin embargo, es crucial que la burbuja no sea demasiado grande, con un tamaño máximo del orden de 1,3 mm.
El estudio, publicado en la revista Open Science de la Royal Society, revela que un proceso similar ocurre cuando se inyecta aire para separar y capturar el hierro de los minerales. "El hierro se adhiere más fácilmente a las burbujas, mientras que los demás minerales caen al fondo", explica el texto.
Estos hallazgos podrían tener implicaciones en la industria minera y en el comportamiento del magma terrestre. Según los investigadores, el mineral de hierro rebota y asciende debido al ángulo de contacto con las burbujas de gas. Este mecanismo podría ser relevante para mejorar las técnicas de extracción de minerales y comprender mejor la dinámica de los procesos geológicos.
Pereira afirmó que, por el bien de la ciencia, los científicos seguirán experimentando con diferentes tipos de maníes y cervezas. Este descubrimiento no solo arroja luz sobre un fenómeno curioso, sino que también abre nuevas puertas para comprender y aplicar los principios físicos involucrados en una amplia gama de procesos naturales e industriales.