Una de las explicaciones planteadas está relacionada con la propia dinámica familiar. Al ocupar una posición intermedia, estos hijos suelen encontrarse desde chicos en situaciones en las que deben negociar, compartir y adaptarse a las necesidades de sus hermanos.
Con el paso del tiempo, esa experiencia podría favorecer determinadas conductas sociales. El estudio encontró que los hijos del medio presentaban mayores niveles de honestidad-humildad y agradabilidad, dos dimensiones contempladas por el modelo de personalidad HEXACO.
La primera está relacionada con características como la sinceridad, la modestia y una menor tendencia a buscar beneficios personales a costa de los demás. La segunda incluye rasgos como la paciencia, el perdón y la disposición a cooperar.
Otro de los datos que llamó la atención de los investigadores fue que los hijos del medio mostraron menor interés por los lujos y los beneficios materiales en comparación con otros grupos.
También apareció una relación entre el tamaño de la familia y la cooperación. Según los resultados, cuantos más hermanos hay, mayor puede ser la necesidad de compartir recursos, negociar espacios y colaborar dentro del hogar.
Sin embargo, los especialistas advierten que esto no significa que todos los hijos del medio tengan necesariamente la misma personalidad. El orden de nacimiento es apenas uno de los múltiples factores que pueden influir en el desarrollo de una persona.
De hecho, la relación entre el lugar que ocupa un hijo en la familia y su personalidad continúa siendo motivo de debate científico. Investigaciones anteriores encontraron resultados diferentes y, en algunos casos, directamente no detectaron diferencias significativas entre hermanos según su posición de nacimiento.
Los propios autores del nuevo trabajo reconocen que todavía hacen falta más estudios para determinar si estos patrones se repiten en diferentes culturas y estructuras familiares.
Aun así, la enorme cantidad de perfiles analizados aporta un nuevo elemento a una discusión que lleva décadas: la posibilidad de que crecer entre hermanos mayores y menores favorezca determinadas habilidades sociales y una mayor predisposición a la cooperación.
Así, el clásico estereotipo del hijo del medio como el mediador de la familia podría tener, al menos en parte, un respaldo en los datos científicos. No necesariamente porque sean “mejores personas”, sino porque determinadas experiencias propias de ocupar ese lugar podrían estar relacionadas con rasgos como la empatía, la capacidad de negociación y la cooperación.