Para trasladar la vivienda por el agua construyeron un marco con ruedas, el cual fue fijado a 28 barriles de plástico y espuma de poliestireno del tipo que suele usarse como material aislante. Una vez sobre la estructura, la casa de dos pisos comenzó a ser remolcada con la ayuda de embarcaciones.
Sin embargo, a la mitad de camino una de las lanchas de remolque sufrió un desperfecto, provocando que la casa perdiera estabilidad y se inclinara para un lado, empezando a hundirse en el mar. “No sé qué fue más devastador, si ver cómo se hundía la casa delante de nuestros ojos o Kirk remando en su bote sin poder hacer nada”, contó Penney.
Afortunadamente, vecinos y testigos que observaban el desplazamiento se apresuraron a prestar ayuda y se sumaron a los esfuerzos para traer la vivienda a flote y llevarla hasta su destino final. Ahora, Penney y Lovell esperan a que su casa se seque antes de comenzar los trabajos de reparación y remodelación.