Juan no es un pato cualquiera. Según relató Margarita Flores, su dueña, el ave llegó a su vida cuando tenía apenas un mes y desde entonces se volvió parte de su rutina diaria en la florería. “Sin querer pasaron siete meses y medio y andaba de acá para allá. A todo el mundo le encantaba verlo: caminando, bañándose, jugando con los salchichas”, dijo emocionada en diálogo con TN.
Incluso su “agresión” al perro, que generó la denuncia, fue relativizada por Flores: “Él cruzó la calle a querer agarrarle la cola a un perro, pero lo tomé como una broma”.
Ahora, el reconocido abogado Oscar Mellado tomó cartas en el asunto. Especializado en casos de protección y derechos de animales, presentó un escrito formal ante la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza solicitando el regreso del pato a su hábitat cotidiano. La base del reclamo se apoya en el vínculo afectivo entre Juan y su dueña, además de la adaptación del animal a ese entorno urbano.
“Se está vulnerando el bienestar del animal, que vivía libre, acompañado y con atención permanente, para pasar a estar confinado en un espacio ajeno, lejos de su referente afectiva”, explicaron desde el entorno del letrado.
Actualmente, Juan se encuentra en Maipú, en una jaula de 3x4 metros, con una altura de 3,20. “Tiene que estar ahí porque hay perros que atacan, que no están acostumbrados a que haya animales sueltos. Hay zorros, liebres…”, detalló Flores. Pero también aclaró: “Juan iba y venía conmigo siempre. Dormía en los pies de mi cama. Era una compañía permanente”.
Qué establece la ley argentina sobre denunciar a un animal por agresiones
Desde el municipio, la directora de Ambiente, Silvina López, sostuvo que la decisión de retirar al pato respondió a dos motivos: el uso adecuado del espacio público y el bienestar del propio animal. “Buscamos que los vecinos puedan circular tranquilos, sin disturbios, y que las mascotas estén cuidadas con responsabilidad”, señaló.
Además, agregó que el microcentro no es un ambiente propicio para animales sueltos, especialmente por la densidad del tránsito y la cantidad de personas que circulan a diario.
Sin embargo, esas explicaciones no lograron calmar el fervor popular. En redes sociales, la figura de Juan se transformó en símbolo de lucha, ternura y resistencia urbana. Memes, ilustraciones y videos circularon con velocidad, haciendo del pato una celebridad local.
La última palabra ahora la tiene la Municipalidad. Mientras tanto, Margarita espera, rodeada de flores y extrañando a su particular compañero de plumas. “Lo único que quiero es que vuelva conmigo. No molesta a nadie. Él es parte de nuestra familia”, dice.