“Me he propuesto trabajar de incógnito en un restaurante de tres estrellas Michelin”, dijo con una sonrisa, visiblemente emocionado por el desafío.
Donato explicó que esta decisión tiene que ver con reconectar con la pasión que lo llevó a ser quien es. Y también con observar cómo han cambiado las cocinas profesionales desde que él comenzó.
“Trabajar en una cocina como está donde existe el mito de los gritos, del abuso... Sí, hay mucha presión, pero yo veo jóvenes acá, todos hablan tres, cuatro idiomas, aprenden uno con el otro, viajan, viven solos, se organizan...”
“Lo que me gustó es ver cómo todos buscaban estar bien, alcanzar los objetivos, llevar para adelante. Hay talento, hay experiencia, pero sobre todo hay pasión”, dijo sobre como vio que cambiaron las cocinas de cuando él arrancó a ahora.