Catalina, además de ser una reconocida influencer, era estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y una fervorosa creyente. Su fe se reflejaba claramente en sus palabras y en su vida cotidiana. En una de las cartas compartidas por Lázaro, Catalina manifestaba su alegría por la conexión espiritual que compartían: “Feliz de que los dos nos entreguemos a Dios, ya sea rezando, amándonos, que es lo que Él quiere, o como sea. Estoy segura de que Él tiene un plan perfecto para nosotros y que va a estar ahí en todo, dándonos una mano para lo que sea. Porque así es Él, perfecto”.
La joven también destacaba la importancia de tener metas y valores comunes, y la centralidad de Dios en su relación: “Me pone muy feliz que tengamos las mismas metas y valores. Y no olvidar que Dios es la base de todo. Por ejemplo, de nuestra relación, así estamos más unidos y es sano lo nuestro”.
En sus cartas, Catalina se despedía con palabras llenas de cariño y admiración hacia Lázaro. “Qué pases un excelente día en tu cumpleaños, disfrutá con tu familia, tus amigos y tu novia, te lo merecés más que nadie en este mundo. Gracias por ser la persona que sos conmigo”, cerraba una de sus cartas con una posdata que decía “un chape grande” y un “te amo”, describiendo a Lázaro como un chico “muy sexy”.