Trends

Lavar la carne antes de cocinarla: el hábito de cocina que los especialistas desaconsejan

Aunque muchas personas lo hacen por costumbre o por una idea de limpieza, enjuagar carne cruda puede aumentar el riesgo de contaminación en la cocina en lugar de reducirlo.

31 de agosto de 2026 - 09:14
Lavar la carne antes de cocinarla: el hábito de cocina que los especialistas desaconsejan
Lavar la carne antes de cocinarla: el hábito de cocina que los especialistas desaconsejan. (Imagen ilustrativa)

Lavar la carne antes de ponerla al fuego es una de esas prácticas que muchas personas incorporaron en casa casi sin preguntarse demasiado. Para algunos, parece un paso lógico de higiene: abrir la canilla, enjuagar la pieza y recién después cocinar. Sin embargo, especialistas en seguridad alimentaria advierten que ese gesto puede tener el efecto contrario al buscado.

La recomendación del Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) es clara: no se debe lavar la carne cruda antes de cocinarla. El motivo no es que la carne quede “más sucia” por no pasar por agua, sino que el lavado puede ayudar a que bacterias presentes en el alimento se dispersen por la cocina.

El tema vuelve una y otra vez en redes sociales, videos de recetas y conversaciones familiares porque toca una costumbre muy instalada. Pero, según los expertos, la mejor forma de reducir riesgos no es enjuagar, sino cocinar correctamente.

Por qué lavar carne cruda puede ser un problema

El punto central está en las salpicaduras. Cuando el agua entra en contacto con la carne cruda, pequeñas gotas pueden alcanzar la pileta, la mesada, utensilios cercanos, repasadores e incluso la ropa. En esas gotas pueden viajar microorganismos capaces de contaminar otros alimentos o superficies.

Ese proceso se conoce como contaminación cruzada: bacterias que estaban en un producto pasan a otro lugar a través de manos, tablas, cuchillos, recipientes o agua. En apariencia, el lavado parece una medida de limpieza, pero en la práctica puede ampliar el área de riesgo dentro de la cocina.

La especialista en ciencias de la alimentación Betty Feng señaló que enjuagar la carne no aporta un beneficio real antes de la cocción y que, en cambio, puede llevar bacterias a distintos objetos cercanos a la pileta. En la misma línea, la experta en nutrición Jennifer Quinlan explicó que el agua funciona como un medio de traslado para esos microorganismos.

La cocción, la medida clave para reducir riesgos

En lugar de lavar la carne, los especialistas recomiendan concentrarse en una cocción adecuada. El calor es el factor que permite eliminar bacterias que pueden estar presentes en alimentos crudos. De acuerdo con el material citado, alcanzar temperaturas elevadas, entre 100 y 150 grados centígrados, ayuda a destruir microorganismos durante la preparación.

Esto aplica tanto para carnes rojas como para pollo. En el caso del pollo, el riesgo suele preocupar especialmente por bacterias como la salmonella. Por eso, la indicación es no pasarlo por agua y asegurarse de que quede completamente cocido.

Con la carne roja ocurre algo similar: lavarla no reduce de manera efectiva la presencia de bacterias y puede favorecer que se dispersen. La cocción apropiada es la herramienta indicada para disminuir la posibilidad de exposición a microorganismos como E. coli.

Otros alimentos que no conviene lavar

La advertencia no se limita a la carne. Hay otros productos que muchas personas enjuagan por costumbre, pero que no siempre deberían pasar por agua antes de usarse.

Los huevos, por ejemplo, tienen una capa protectora natural en la cáscara. Lavarlos puede remover esa barrera y facilitar la entrada de contaminantes. La recomendación es manipularlos lo menos posible y utilizarlos directamente en la preparación.

Los champiñones son un caso distinto: el problema principal no es sanitario, sino de calidad. Como absorben agua con facilidad, lavarlos puede alterar su textura y su sabor. Para limpiarlos, se sugiere pasarles un paño húmedo en vez de sumergirlos o dejarlos bajo la canilla.

La conclusión de los especialistas es simple: no todo lo que parece más limpio es más seguro. En alimentos crudos como carnes y pollo, el agua puede jugar en contra. La clave está en evitar salpicaduras, mantener limpias las superficies de trabajo y cocinar bien cada producto.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Trends