Quienes estén solteros podrían conocer a alguien a través de entornos cercanos o situaciones cotidianas. Para los que ya están en pareja, el ciclo favorece el diálogo, la reconciliación y los proyectos compartidos.
Caballo: encuentros inesperados
El Caballo es un signo asociado al movimiento y a los cambios. Durante este año, esa energía puede trasladarse al plano amoroso, con situaciones imprevistas o conexiones que surgen sin planificación.
Es posible que los nacidos bajo este signo vivan romances espontáneos, viajes que terminan en historias de amor o reencuentros con personas del pasado. La clave estará en animarse a lo nuevo sin perder el equilibrio emocional.
Mono: oportunidades a través del entorno social
El Mono es sociable, curioso y siempre está en contacto con nuevas personas. Este año, su entorno social será clave para los vínculos afectivos.
Pueden aparecer relaciones que comienzan como amistad o conexiones que surgen en ámbitos laborales o académicos. Será un período para confiar en la intuición y no subestimar las relaciones que empiezan de forma simple.
Gallo: decisiones importantes en pareja
El Gallo suele ser un signo práctico y racional, pero este año lo empuja a tomar decisiones emocionales. Para quienes están en pareja, puede ser un período de definiciones: convivencias, compromisos o proyectos a largo plazo.
Los solteros, en cambio, podrían conocer a alguien con quien compartir objetivos similares, lo que generará vínculos más estables y serios.
Cerdo: expansión emocional y romanticismo
El Cerdo es uno de los signos más ligados al disfrute y a la expresión afectiva. Durante este ciclo, la energía favorece los encuentros románticos, las citas y las nuevas experiencias.
Quienes estén solteros podrían iniciar relaciones intensas o vivir un período de mayor apertura emocional. Para los que están en pareja, el año invita a reconectar con el romanticismo y la complicidad.
Perro: vínculos sinceros y duraderos
El Perro representa la lealtad y el compromiso. Este año, su energía se orienta a fortalecer relaciones profundas y sinceras.
Puede ser un período donde aparezcan personas con valores similares o donde los vínculos existentes se consoliden. No será un año de romances fugaces, sino de conexiones que tienen potencial a largo plazo.
El amor como proceso, no solo como destino
En el horóscopo chino, el amor no se interpreta únicamente como la llegada de una pareja, sino como un proceso de crecimiento emocional. Cada encuentro, decisión o cambio interno forma parte del camino afectivo de cada persona.
El nuevo año lunar propone revisar la forma en que se vive el amor: qué vínculos se sostienen, cuáles se transforman y qué nuevas oportunidades aparecen. Algunos signos tendrán mayor movimiento, pero todos recibirán una invitación a abrir el corazón y actuar con más conciencia emocional.
Más allá de las predicciones, la tradición china considera que el destino se construye con las decisiones diarias. Por eso, el amor no depende solo de la energía del año, sino también de la disposición personal para conectar con otros y animarse a nuevas experiencias.