En la parte media del listado aparecen la provincia de Buenos Aires, La Rioja, Santa Cruz, Santiago del Estero, Entre Ríos, Salta, Misiones y Catamarca. En el extremo inferior se ubican San Juan, Formosa, Corrientes y Chaco, que registra el valor más bajo entre las jurisdicciones informadas, con 0,639.
Estos datos no deben leerse como una fotografía aislada ni como un ranking cerrado sobre la calidad de vida. Funcionan mejor como una guía para detectar brechas, identificar patrones y orientar políticas públicas según las necesidades de cada territorio.
Salud: el componente con mejores resultados promedio
La dimensión de salud es la que muestra el promedio nacional más alto dentro del IDHP 2024, con 0,861. Además, las diferencias entre provincias son más acotadas que en educación y estándar de vida: los valores se ubican entre 0,731 y 0,939.
El desempeño sanitario se relaciona con una esperanza de vida promedio de 77,7 años y con la reducción de la mortalidad infantil en las últimas décadas. La tasa nacional promedio es de 5,5 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, aunque con diferencias importantes entre jurisdicciones, que van de 3,4 a 9,7.
Dentro del componente de salud, la mortalidad infantil por causas reducibles es el indicador que más desigualdad territorial muestra. De acuerdo con el informe, concentra el 86,5% de la variación total de esta dimensión. Las jurisdicciones con mejores resultados en salud son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mendoza, Tucumán y Chubut, todas por encima de 0,900. En el otro extremo aparecen Corrientes, Formosa, Santa Cruz y Chaco.
Educación: la brecha más marcada del mapa
La educación es la dimensión con el promedio más bajo del índice provincial, con 0,68, y también la que exhibe la mayor distancia entre jurisdicciones. Los valores van de 0,565 a 0,818, lo que refleja un contraste entre el acceso escolar extendido y las dificultades en aprendizajes y trayectorias.
El promedio nacional de alfabetización llega al 99,2% y la tasa bruta combinada de escolarización alcanza el 100,5%. Sin embargo, el 47,5% de los estudiantes logra desempeños satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática. Según la provincia, esa proporción varía entre 34,9% y 63,4%.
Otro indicador relevante es la sobreedad escolar. El promedio es de 5% en primaria, sube a 19,4% en el ciclo básico de la secundaria y llega a 21,5% en el ciclo orientado. En algunas jurisdicciones, incluso supera el 30%. Por eso, los resultados de aprendizaje y la sobreedad explican buena parte de las diferencias educativas entre territorios.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Tierra del Fuego y Santa Cruz obtienen los mejores valores educativos, por encima de 0,730. Corrientes, San Juan, Chaco y Santiago del Estero se ubican por debajo de 0,600.
Por qué importa mirar los datos por territorio
El principal aporte del mapa es que permite pasar de una lectura nacional a una mirada más precisa. Dos provincias pueden tener promedios similares, pero enfrentar problemas distintos: una puede mostrar mejores indicadores de salud y otra mayores desafíos educativos. Lo mismo ocurre dentro de cada provincia, donde los departamentos pueden presentar realidades muy diversas.
Por eso, este tipo de mediciones resulta útil para planificar intervenciones, comparar avances y comprender que el bienestar no depende de una sola variable. Salud, educación y condiciones materiales se combinan de manera diferente en cada territorio, y esa combinación ayuda a explicar las oportunidades reales de desarrollo de su población.