Salud

30 días sin eyacular: la explicación de un urólogo que sorprende a muchos

El urólogo Mauro Carrillo explicó qué sucede con los espermatozoides, la testosterona y la calidad del semen después de un mes sin eyacular.

La abstinencia sexual prolongada plantea interrogantes sobre la producción espermática

La abstinencia sexual prolongada plantea interrogantes sobre la producción espermática, los niveles de testosterona y la salud prostática.

La abstinencia sexual durante un período prolongado suele generar dudas sobre sus posibles efectos en el organismo, desde la acumulación de espermatozoides hasta los cambios hormonales. Ante estas inquietudes, el urólogo Mauro Carrillo explicó qué ocurre después de 30 días sin eyacular y cómo responde el aparato reproductor masculino ante la falta de actividad sexual.

El semen está compuesto por dos elementos principales: el líquido seminal, producido en la próstata y las vesículas seminales, y los espermatozoides, que se fabrican en los testículos.

El cuerpo masculino produce diariamente entre 45 y 207 millones de espermatozoides. Durante los períodos de abstinencia, el volumen seminal disponible aumenta de manera progresiva.

¿La abstinencia de eyaculación aumenta la testosterona?

Los testículos también son responsables de producir testosterona, una de las principales hormonas sexuales masculinas.

Algunos registros señalan que siete días de abstinencia sexual podrían incrementar temporalmente los niveles de esta hormona hasta un 45 %. Sin embargo, Carrillo aclara que esta hipótesis no cuenta con evidencia científica sólida.

Los estudios que observaron esa variación trabajaron con muestras reducidas, de entre 10 y 28 varones, y sus resultados no fueron replicados en investigaciones de mayor escala.

Cómo afecta la falta de eyaculación a la calidad de los espermatozoides

A diferencia de lo que ocurre con la hipótesis hormonal, la evidencia científica sobre la calidad espermática muestra una relación entre el tiempo de abstinencia y el deterioro de algunos parámetros del semen.

Según explica el urólogo, cuanto mayor es el período sin eyacular, peor es la calidad espermática. Por cada día de abstinencia aumenta la fragmentación del ADN de los espermatozoides. Además, entre los días 11 y 14 disminuyen progresivamente su motilidad y vitalidad.

Por este motivo, para realizar estudios de fertilidad, como los espermogramas, se recomienda mantener una abstinencia previa de entre 2 y 7 días como máximo.

Qué pasa con los espermatozoides cuando no hay eyaculación

Los espermatozoides maduran en el epidídimo, un conducto plegado ubicado junto a cada testículo, donde pueden acumularse hasta alcanzar un límite aproximado de 225 millones.

Sin embargo, el organismo no continúa almacenándolos indefinidamente. Después de unos tres días sin eyacular, la acumulación se detiene y entran en funcionamiento distintos mecanismos naturales para gestionar el excedente.

Los espermatozoides que no se eliminan mediante la eyaculación son reabsorbidos y degradados por el propio organismo. También pueden expulsarse involuntariamente a través de la orina o mediante poluciones nocturnas durante el sueño.

De esta manera, el cuerpo regula naturalmente la producción y eliminación espermática. Por lo tanto, la posibilidad de que se genere una sobrepresión capaz de provocar daños testiculares queda descartada.

Cómo influye la abstinencia sexual en el control de la eyaculación

La falta de actividad sexual también puede influir en la respuesta sexual. Algunas investigaciones observaron que los varones que mantenían relaciones sexuales cada diez días manifestaban menor control de la eyaculación en comparación con quienes tenían actividad dos veces por semana.

Esta diferencia se relaciona con la liberación de neurotransmisores durante el orgasmo, que actúan como ansiolíticos naturales.

Por otra parte, la excitación prolongada sin llegar a la eyaculación puede generar tensión en las vesículas seminales y provocar molestias genitales o pélvicas. Este fenómeno se conoce informalmente como blue balls.

Qué relación existe entre la frecuencia de eyaculación y la salud de la próstata

La frecuencia eyaculatoria también fue estudiada en relación con la salud prostática. Algunas investigaciones observacionales, realizadas sobre más de 30.000 varones, encontraron una asociación entre eyacular 21 o más veces al mes y una menor incidencia de cáncer de próstata.

Una de las hipótesis plantea que la eyaculación frecuente podría reducir el tiempo de permanencia de determinadas sustancias en los conductos prostáticos.

Sin embargo, Carrillo advierte que estos resultados no constituyen una recomendación médica formal, ya que todavía faltan ensayos clínicos definitivos que permitan establecer esa relación.

Finalmente, el especialista señala que no existe una frecuencia eyaculatoria ideal. La recomendación es mantener hábitos saludables y una actividad sexual acorde con el bienestar de cada persona.

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