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Vida saludable

Mucho mejor que la vitamina C: cuáles son los grandes beneficios de la astaxantina

La astaxantina es un pigmento natural con potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, presente en algas y algunos crustáceos. También puede consumirse en forma de suplemento.

por Redacción A24 | 07 de agosto de 2025 - 12:29
Mucho mejor que la vitamina C: cuáles son los grandes beneficios de la astaxantina

La astaxantina es un pigmento natural con potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, presente en algas y algunos crustáceos. También puede consumirse en forma de suplemento.

La astaxantina es un pigmento natural perteneciente al grupo de los carotenoides, el mismo al que pertenecen el betacaroteno y la luteína. Es la sustancia que le da su característico color rojizo a animales como el salmón, los camarones o el krill, y también puede obtenerse a partir de microalgas como la Haematococcus pluvialis, considerada su fuente más rica y pura.

En los últimos años, este compuesto ha ganado notoriedad en el mundo de la nutrición y la suplementación debido a sus múltiples propiedades, especialmente por su potente capacidad antioxidante, que según investigaciones supera por miles de veces a la de otros compuestos conocidos.

Según un estudio publicado en Carotenoid Science, la astaxantina es 6.000 veces más potente que la vitamina C, 800 veces más que el coenzima Q10 y 550 veces más que la vitamina E en la neutralización de radicales libres. Esta capacidad le permite proteger a las células del daño oxidativo que se asocia con el envejecimiento y diversas enfermedades crónicas.

A diferencia de otros antioxidantes, la astaxantina tiene una estructura molecular que le permite integrarse en las membranas celulares y actuar tanto en la parte interna como externa, lo que potencia su acción protectora. Además, no se convierte en prooxidante, lo que la hace más segura incluso en dosis elevadas.

Los grandes beneficios de la astaxantina

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Diversos estudios han vinculado el consumo de astaxantina con una larga lista de beneficios para la salud:

  • Protección de la piel: ayuda a combatir los daños producidos por la radiación UV, previene el fotoenvejecimiento, mejora la elasticidad y favorece la hidratación de la piel. Se han realizado estudios en humanos que demuestran mejoras visibles tras 4 a 6 semanas de suplementación.

  • Salud ocular: protege los ojos del estrés oxidativo, mejora la agudeza visual y puede aliviar la fatiga ocular provocada por pantallas. También se ha estudiado su rol en la prevención de enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad.

  • Función cognitiva: tiene efectos neuroprotectores. Estudios preclínicos y en humanos sugieren que podría ayudar a preservar la memoria y prevenir el deterioro cognitivo vinculado a enfermedades como el Alzheimer.

  • Sistema cardiovascular: mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos, reduce la inflamación y puede disminuir la oxidación del colesterol LDL, un factor clave en la aterosclerosis.

  • Salud articular y muscular: contribuye a reducir el dolor y la inflamación en personas con artritis, y acelera la recuperación muscular tras el ejercicio intenso.

  • Resistencia física y energía: estudios realizados en atletas muestran que la astaxantina puede mejorar la resistencia, reducir la fatiga y optimizar la producción de energía a nivel celular.

  • Fertilidad masculina: hay trabajos que señalan mejoras en la movilidad y morfología de los espermatozoides con suplementación de astaxantina.

¿Cómo se consume la astaxantina?

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Aunque puede obtenerse a través de ciertos alimentos, muchos optan por consumirla en forma de suplemento. En ese caso, es fundamental verificar la calidad del producto, ya que no todos los suplementos garantizan la pureza ni la concentración adecuada de astaxantina. Se recomienda elegir fuentes que especifiquen su origen, preferentemente derivadas de microalgas y no de síntesis artificial.

La dosis recomendada varía entre 4 y 12 miligramos diarios, aunque lo más aconsejable es comenzar con una dosis baja e ir aumentándola de forma progresiva.

En algunas personas, su consumo puede generar un leve cambio en la coloración de la piel, lo cual es un efecto esperable y no representa un problema de salud. Sin embargo, el exceso puede provocar efectos adversos como náuseas o molestias abdominales.

Además, no se recomienda durante el embarazo o la lactancia, ya que no hay estudios concluyentes sobre su seguridad en estas etapas. También hay que tener precaución en personas con alergia a mariscos o crustáceos, ya que en ciertos casos podría desencadenar reacciones.

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