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Pensó que la estaban "partiendo por la mitad": la máquina de resonancia magnética

El incidente, que tuvo lugar en mayo de 2022, salió a la luz recientemente a través de fotografías que mostraban las heridas.
Pensó que la estaban partiendo por la mitad: la máquina de resonancia magnética

En un giro aterrador de los eventos en el Centro de Imágenes SimonMed en Avondale, una reclusa del Complejo Penitenciario Estatal de Arizona fue succionada por una máquina de resonancia magnética debido a un error humano. Lacey Windust, de 38 años, debía someterse a una resonancia magnética de rutina, pero los grilletes de metal alrededor de su cintura no fueron retirados correctamente por un guardia de la prisión. Este descuido llevó a una serie de eventos que resultaron en lesiones graves para Windust.

El incidente, que tuvo lugar en mayo de 2022, salió a la luz recientemente a través de fotografías que mostraban las heridas de Windust. Sufrió un corte profundo en la mano, que requirió puntos de sutura, así como hematomas en el torso debido a la fuerza con la que fue arrojada y succionada por el orificio circular de la máquina.

Las resonancias magnéticas, que utilizan campos magnéticos y ondas de radio para generar imágenes internas del cuerpo, requieren que los pacientes no lleven objetos de metal. Sin embargo, en este caso, los grilletes metálicos de Windust provocaron que fuera succionada hacia la máquina, causando un dolor insoportable y lesiones graves.

Según testigos, Windust describió el momento como sentirse "partida por la mitad" mientras era succionada por el imán gigante de la máquina. Las súplicas de ayuda fueron ignoradas durante varios minutos antes de que alguien finalmente presionara el botón de apagado de emergencia. La demora solo exacerbó la agonía de Windust, quien quedó sangrando y llorando de dolor.

Tobias Gilk, un experto en seguridad de resonancias magnéticas, comentó sobre el incidente, señalando que este fue un "fracaso catastrófico" en el seguimiento de las mejores prácticas de seguridad. Gilk destacó que la detección de metales en los pacientes debe realizarse antes de ingresar a la sala de resonancia magnética, una medida de seguridad estándar que aparentemente fue pasada por alto en este caso.

El Departamento Correccional de Arizona admitió la ocurrencia del incidente, pero señaló a SimonMed como responsable del error. La agencia emitió un comunicado culpando a los empleados del laboratorio de imágenes por los errores que condujeron a las lesiones de Windust.

SimonMed, por su parte, afirmó que priorizan la seguridad y el bienestar del paciente, y que cualquier incidente se investiga minuciosamente y se informa a las autoridades correspondientes según las regulaciones estatales y federales.

Este incidente ha planteado preguntas sobre los protocolos de seguridad en los centros de imágenes y ha puesto de manifiesto la necesidad de un escrutinio más estricto para garantizar la seguridad de los pacientes durante los procedimientos médicos. Mientras tanto, Lacey Windust se recupera de sus heridas, pero el recuerdo del horror que vivió en esa sala de resonancia magnética sin duda quedará marcado en su memoria y en la conciencia de quienes escuchan su historia.