Además, se recomienda reunir y conservar toda la información posible sobre la operación: capturas de pantalla, fecha y hora, datos del remitente y cualquier otro detalle que pueda servir como evidencia en caso de una investigación.
Otro aspecto clave es no tomar decisiones apresuradas por cuenta propia. Las acciones deben quedar en manos del banco o, si corresponde, de la Justicia. Seguir los procedimientos oficiales es la única forma de evitar complicaciones legales.
Según explican especialistas, los delincuentes suelen acceder de manera ilegal a cuentas de terceros para mover dinero a través de múltiples usuarios, en una operatoria conocida como “triangulación”. En ese esquema, quien recibe la transferencia puede convertirse sin saberlo en una pieza intermedia del delito.
Por eso, la recomendación es clara: ante cualquier movimiento extraño, actuar con cautela y comunicarse únicamente a través de los canales oficiales de la entidad financiera. La rapidez en el aviso y la falta de intervención directa son claves para evitar caer en este tipo de engaños.